descripcion

descripcion

miércoles, 17 de octubre de 2012

1500 LIBROS DISTRIBUIDOS PUERTA A PUERTA

 
 
Esta vez el "Ringg" ha sido en Logroño.

Al rato de estar hablando con Jesús después de abrirme la puerta de su casa, ha aparecido Begoña, su mujer, que tras escuchar mi relato desde algún lugar en el interior del piso, ha salido decidida a adquirir el ejemplar mil quinientos de "Soy un gusano".
La conversación se ha ido alargando y me han comentado que a su hija Sofía, le gusta mucho leer. Se trata de una futura artista puesto que está estudiando Bellas Artes.

El caso es que una vez, también me han dicho, leyeron la noticia del Diario La Rioja y han recordado que en su día, se cuestionaron el adquirir o no el libro si por casualidad yo tocaría su puerta en  alguna ocasión.

Hoy ha sido ese día. Y no ha sido un día cualquiera. Se trataba, ni más ni menos que del ejemplar mil quinientos. Es por todo ello que yo iba cargado con todo el equipo habitual; mi carpeta negra con las copias de los reportajes de los periódicos,  mi maleta al hombro repleta de ejemplares, mi bolígrafo de firmar y como en las  dos anteriores ocasiones (500 ejem. y 1000 ejem.) con la cámara fotográfica.
 
 Desde hacía ya tiempo tenía decidido el obsequiar al comprador del libro 1500 con los dos siguientes volúmenes de la trilogía. Esta mañana, el hacerlo me ha resultado muy sencillo.
 Al comprender que se trataba de una pareja encantadora, no lo he dudado un instante.

Tras recibir los tres libros, ellos me han agradecido el obsequio y no  han dudado en regalarme ni más ni menos que ¡¡cinco litros de aceite virgen extra!! puesto que poseían, según me han comentado, unos olivos en propiedad. Hoy, nada más llegar a casa, lo hemos probado con algo de pan y desde aquí quiero decir que este "oro líquido" de primerísima calidad, está exquisito.



La Trilogía al completo para Jesús y Begoña.


Una vez más, me siento enormemente satisfecho de haber podido charlar con gente que sabe apreciar el esfuerzo que supone esta peculiar promoción. Es gente como Jesús y Begoña, la que consiguen que en mi pantalla del presente, siempre queden grabadas estas dos palabras:
ES POSIBLE
 
 
Como bien sabéis, los portazos en las narices, los desprecios, las caras con sus ceños arrugados, los ambientes grises y desánimos generalizados con sus frases de "no me interesa", son habituales en mi día a día. 
Es algo con lo que hay que lidiar, no sólo en esta peculiar experiencia, sino en  el devenir de la vida.
 
Todos podemos, utilizando la metáfora del relato, relegar esas experiencias a la pantalla del pasado y triturarlas en nuestra propia máquina del olvido, para poder poner en la pantalla del presente, los mensajes que mejor nos convengan.
 
Volver a dar las gracias a Begoña, a Jesús, a Sofía (aunque no te conozca estoy seguro que sacarás, en alguna ocasión, tiempo para leer la Trilogía) por demostrarme, una vez más, que hay gente que no se conforma con ese mensaje que tenemos todos, (quiero incluirme) muy interiorizado: "Yo no abro la puerta a nadie, se oyen tantas cosas..." 
 
Hoy vosotros me habéis abierto la puerta y con ello, lográis que continue con mi humilde propósito de llegar a cuantas más personas mejor.
 
Desde aquí os envío un afectuoso abrazo así como a todos los que un buen día decidistéis escuchar a un tipo que iba con un libro en la mano.
 
Una  vez más, GRACIAS...
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 5 de octubre de 2012

Trueque en La Posada de la Almazuela.

Después de un par de días de ruta visitando Soria, una gran desconocida pero muy digna de ser vista, con su Cañón del Río Lobos, su Laguna Negra...

Viajábamos en el coche de vuelta a La Rioja, Ainara y yo. La hora de comer se acercaba y nos encontrábamos en la carretera Vinuesa a Montenegro en dirección a Montenegro de Cameros.
La idea consistía en, (además de conocer un pueblo del cual ignorábamos si en él exístían restaurantes o algo similar para echarnos cualquier cosa a la boca) solucionar el tema de la comida.
Así pues, tras un buen rato de dar curvas y más curvas, llegamos al lugar. Casas típicas de pueblo, realizadas en piedra y con ese rejunteo de arcilla oscura, tan común en los Cameros, que le daba un aspecto encantador. Calles con gran pendiente y en sus orillas edificios todos ellos, de mampostería y sillería.

El caso es que, al poco rato, vimos el cartel que andábamos buscando.
-Mira, un restaurante- dijimos.

La almazuela: posada y restaurante.

Varias vueltas y, tras aparcar, subimos una empinada cuesta. El calor apretaba, y llegamos a la puerta. Silencio. No había un alma, la tranquilidad invadía el ambiente sobre las catorce horas.
No teníamos muy claro, puesto que se trataba de un miércoles, de si hubiera alguien en su interior, o si estuviera abierto.
Tocamos el timbre. Al rato aparece una pareja.
-Hola, veníamos a comer, no sabemos si tenéis abierto...- preguntamos.
La pareja se miró.
-Bueno, tenemos cerrado...- dijeron un tanto indecisos.
No obstante, al momento, ya nos decían que si no éramos muy exquisitos, podrían hacer algo en un momento.
Por supuesto que aceptamos, pues nuestra intención era resolver el tema de la comida. Con cualquier cosa nos apañábamos.

Nos sorprendió el interior de la posada: viguería antigua, unas piedras enormes y naturales que probablemente ejercían de cimentación de alguna de las partes del edificio, en una parte de un salón que diáfano que invitaba a la relajación.  Olor a madera, pintura, en definitiva, la restauración hacía poco que se había realizado.
El comedor espectacular. Todo nuevo y decorado con el buen gusto. Ventanas que daban al exterior y enmarcaban un entorno de paz.

Nos dispusimos a comer, solos en un comedor pequeño, acogedor e impoluto, atención personalizada, trato exquisito y qué decir de la comida: Excelente, un buen vino, ensalada con codorniz escabechada que se deshacía en el paladar. Chuletillas de cordero con patatas. Un buen postre casero y café. (Para estar cerrado, nos sorprendió semejante hospitalidad).
Luego de ello una agradable charla comenzó a surgir, preguntas por aquí, preguntas por allá. ¿A qué os dedicáis? ¿Sois de por aquí?...
-Venid que os enseñamos las habitaciones.

Dos plantas, cada una con tres habitáculos de piedra, unida a lo moderno con paredes límpidas blancas, baños y esa unión de piedra y revestimiento de cerámica. Vamos, un sitio absolutamente recomendable para aquellos que busquen buenos ratos de paz y compañía exquisita.

El caso es que Helena y Pepe, tras conocer que tenía escrito tres libros, no dudaron en adquirir la trilogía al completo y tal fue la buena experiencia, que realizamos un trueque. Así pues, quedamos en ello; La trilogía, por la comida.



Aquí os recomiendo la página de La Almazuela: www.almazuela.es


Desde aquí os envíamos un fuerte abrazo de parte de Ainara y Sergio, por aquella estupenda comida y excelente compañía.

Sin esperarlo y de la nada, en ocasiones y por pura casualidad te encuentras con tesoros que muchas veces dejamos que pasen desapercibidos.