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sábado, 25 de enero de 2014

Un escritor/a me abre su puerta...

Algunas de las obras atesoradas
Resulta siempre fascinante, al menos para mí, encontrarte a una persona que escribe cuando llamas a una puerta desconocida.
Es a día de hoy cuando el gesto de tocar un timbre ya se ha convertido en algo meramente rutinario dadas las formas que he elegido para la promoción de mis novelas.

Ahora es cuando, ciertamente, siento una gran curiosidad por conocer a la siguiente persona que me abra su puerta.
Para ser justos, tengo que decir que la mayoría de las veces me encuentro a personas que se muestran esquivas, reticentes siempre a escuchar a quien ha osado llamar a la puerta de su casa, por tacharle quizás, de ser inferior. Negativas por doquier y caras arrugadas interrogativas y de mal humor.

Pero realmente, también me encuentro, como ya todos sabéis, a personas abiertas, lectores o incluso gente que se interesa simplemente por mi manera de proceder.

Ayer en Vitoria, me abrió la puerta Begoña Azurmendi intxausti (ella no dejó de repetirlo) Tras presentarme e interesarse por mi quehacer, me comentó que su hermano también era escritor. Se trataba de nada más y de nada menos que de Mikel Azurmendi.

Fue ahí cuando rebusqué en mi memoria. A éste ya lo he leído yo en alguna ocasión- pensé.
Pronto me percaté de que años atrás, en la carrera  de sociología...
Sin duda una grata sorpresa. Qué honor.

Obras encontradas tras las puertas
Tras una larga y agradable conversación, Begoña adquirió un ejemplar de "Soy un gusano".
Nos despedimos con un par de besos y al bajar las escaleras para llegarme al siguiente piso, me vinieron a la cabeza pasajes pretéritos de escritores que me han abierto sus puertas en diferentes localidades y ciudades a lo largo de estos más de dos años.
A veces es gente que está consagrada como escritores. Otros que han ido adquiriendo notable éxito a través de los más de dos años que llevo de promoción. Periodistas, gente que está empezando, gente que quiere comenzar...

En ocasiones el escritor o escritora en cuestión, tras adquirir el primer ejemplar de mis tres libros editados, me obsequia con una obra suya. Otras veces, las muchas, intercambiamos obras. Las hay, veces, que mantengo relación con los escritores. Quedo con ellos, nos contamos cosas, hablamos de proyectos futuros. Las redes sociales también tienen algo de culpa de esto último que cuento.

Son  estas tres fotografías (los mismos libros en diferentes perspectivas) que componen esta entrada, las que recopilan, sino todas, casi todas las obras con las que me he ido encontrando en todo este tiempo.

Sin duda se tratan de agradables experiencias que quiero atesorar. Para mí, leer un libro cuando conoces de primera mano a la persona que lo ha escrito, no tiene parangón. No sé, te hace introducirte más en la historia. Te imaginas al autor/a, elucubrando, escribiendo..., en definitiva, creando la trama y eso, a todas luces, enriquece más la lectura.
A mí, al menos me ocurre.

libros de escritores que me abrieron sus puertas
 
Con ello, también vas descubriendo las inquietudes literarias que poseen escritores contemporáneos. Sus gustos, experiencias con el mercado editorial. A lo largo de las charlas, nunca faltan los consejos. Hay veces, que incluso me los piden hasta a mí. ¡Qué cosas!
 
También me voy dando cuenta, al hablar con los lectores, de que la "moda" de leer libros electrónicos no posee ya tanto "boom" como en un primer momento pudiera parecer.
Hoy quiero creer que el libro impreso en papel nunca desaparecerá.
Estoy de acuerdo en que la tendencia es leer en pantallas digitales. De eso ya no hay ninguna duda. Pero tengo que decir también, que me alegro muchísimo cuando una y otra vez me encuentro con personas que me dicen:
"Lo del e-book está bien, pero donde esté el papel..."
 
Seguramente, antaño, la radio temblaría cuando la televisión llegó a las masas, lo mismo que esta lo hizo cuando internet tomó el protagonismo. Hoy sabemos que aquella, aún predomina en nuestros días. ¿podríamos a día de hoy, vivir sin radio?
 
Sé que no es lo mismo, pero creo que el libro impreso coexistirá con el digital. Quizás hasta se convierta en un verdadero lujo con el paso de los años.
 
 
Es a día de hoy, después de que miles de personas me hayan abierto sus puertas (vamos a dejar a un lado a las miles que me las han cerrado), una vez que mi cuarta novela está en la editorial, cuando me doy cuenta de que aún me queda mucho camino por descubrir.
La intención, ahora, además de seguir escribiendo, es promocionar esta cuarta obra. Sí, continuaré llamando a las puertas y me presentaré como escritor ávido siempre en su búsqueda ya no sólo de lectores, sino también de experiencias que merezca la pena atesorar. Creédme si os digo que las hay, y muchas, detrás de las puertas.
 
 
Una vez más quisiera daros las gracias a todos vosotros como compañeros de letras que en su día me abristéis algo más que las puertas vuestras casas.
 
Ayer, al despedirnos, Begoña Azurmendi me dijo:
 
-Espero que tengas suerte. Sin duda, te la mereces.
 
 Una sonrisa se formó en mi rostro.
 
Otro fuerte abrazo para ti, Begoña.
 
 

sábado, 11 de enero de 2014

Anécdotas del puerta a puerta (12)

Es a día de hoy cuando me doy cuenta de que el ir llamando a las puertas con la finalidad de buscar lectores, no supone ya el sacrificio que se originaba al principio, en los meses del año 2011.
Conforme van pasando los días, el número de lectores aumenta; ya son 3589 libros distribuidos. También lo hacen los mensajes de ánimo, las personas que me conocen, no solamente de los medios de comunicación, sino también de oídas o porque un día adquirió un ejemplar un conocido que me abrió su puerta en otro barrio de la ciudad.
Estas personas me muestran sonrisas. Entablamos, muchas veces entrañables conversaciones, sobre cómo están las cosas, cómo se ha ido todo al traste, cada vez estamos peor... hay incluso personas que me invitan a recorrer los espacios de sus casas en las cuales atesoran libros en anaqueles, normalmente modestos y, algunas veces me muestro sorprendido por las grandes reliquias que se encuentran entre ellos. Esas actitudes me demuestran que no todo está perdido. Este contacto entre personas sigue estando vivo y yo me veo algunas veces sonriendo, tras despedirme y bajar las escaleras hacia las puertas de los pisos inferiores.

Una vez leí que "si se hace algo un número suficiente de veces, el trabajo resulta incluso agradable"

Vitoria

Esta semana. Tras tocar el timbre me abre Teresa. Una mujer que se muestra desconfiada. Pero esa desconfianza entraña algo que no suele ser muy común. La puerta está entreabierta y su actitud es, intuyo, más cauta  de lo normal.
Tras convencerle de que mi propósito es simplemente el de promocionar mis novelas, su interés crece pero siempre de manera comedida. Teresa es lectora. Me lo demuestra su atención.
Al fin, tras un rato, decide adquirir un ejemplar de "Soy un gusano".

- Es tan difícil que te abran hoy las puertas...- me dice condescendiente.

Ante esa frase, le comento que al final de las presentaciones que he realizado, muestro una viñeta de Mafalda que me hizo gracia y quise ponerla en el blog con el fin de ayudarme con la promoción. Es la siguiente:

Con esto no quiero decir que la gente se vaya a encontrar a la felicidad cuando yo llamo a las puertas... más bien quiero reivindicar qué no nos encerremos, qué no nos tengamos miedo a hablarnos. Qué no lleguemos a esos extremos tan limitados. Aunque se magnifiquen estas noticias, no todo el mundo va con una pistola a llamar a los timbres de las casas. Los hay, incluso algunos que simplemente buscan lectores con la intención de hacerles sabedores de los títulos de sus novelas.

Teresa me comentó que hace un año, la habían atracado en su portal. Sí, a tan solo unos cuantos metros hacia abajo del lugar en el que nos encontrábamos en esos momentos. Sí, le habían quitado dinero y alguna joya. Me contó que, incluso tuvo que permanecer unos días ingresada en el hospital debido a los golpes recibidos.

Fue ahí cuando mi expresión cambió completamente y me quedé atónito.

- Es decir- le dije queriendo entender la situación- después de haber sufrido un atraco, abres la puerta, escuchas a un tipo desconocido que se presenta con un libro en la mano y no sólo eso sino que incluso adquieres un ejemplar.
Yo no cabía en mí. Se me erizaba hasta la piel. Recuerdo que a lo largo de la charla sonó su teléfono y, tras indicarme que esperara, se introdujo en su vivienda con el objeto de atender la llamada, ¡sin siquiera cerrar la puerta!

- A las personas se les ve venir, y tú no tienes pinta de hacer nada malo- me dijo.
- Ánimo, y supera aquello- le dije.
- Si no se ha vivido, es fácil decirlo- concluyó.

Teresa tiene razón. Admiro a Teresa. Aquel día, recuerdo, le di un par de besos. Desde aquí quiero enviarte un fuerte abrazo de ánimo y deseo que sigas levantándote pese a las adversidades.
Sin duda, esa actitud, debería ser un modelo a seguir.


Logroño

Sucedió el 30 de diciembre de 2013. El último día del año que salí a promocionar mis novelas.
Me abre una señora y tras ella se encuentra un chaval de unos ocho a diez años. Pecoso, delgado, en pijama, inquieto y travieso a todas luces.
La madre escucha mi relato. Sí que leen, me hace saber. Al percatarse de que yo era el escritor de la novela que le muestro, su interés se acrecienta. Pasa un rato y se abre tras de mí, la puerta del ascensor. Sale un hombre y se dirige a la puerta que me ha abierto la mujer anteriormente. Se trata de su marido y se interesa también por mi proceder.
De pronto, tras la llegada del hombre, el pequeño comienza a dar saltos realizando aspavientos con sus brazos. Confuso, compruebo que se acerca y se dirige hacia mí. No adivino las pretensiones de aquel proceder hasta que la mujer dice:

- ¿Qué haces Nicolás? ¿Quieres darle un beso?

Nicolás no responde; en vez de ello sigue, con decisión, aproximándose a mí. Me sonríe, me mira y, tras un primer impulso de incertidumbre, acerco mi mejilla y noto los labios y la tierna y caliente saliva del pequeño en mi rostro. Nicolás me rodea con sus brazos. No puedo reprimir una sonrisa.
Tras todo ello, la pareja adquiere un ejemplar dedicado a su hijo.

- A ver si encuentro a gente como vosotros, que sabéis valorar el esfuerzo- digo a modo de despedida.
- Sí, nosotros sí que sabemos valorar el esfuerzo...

Aquella última frase me indica que el chaval debe tener alguna clase de problema que arrastra desde la niñez.
Sin embargo, me quedo con el abrazo y el beso del joven Nicolás. Quizá con ello, Nicolás me quiera agradecer toda la trayectoria realizada en estos dos años de promoción. Quizá lo haga para darme fuerzas y siga con mis propósitos. -¡Adelante!- me dice con fuerza pero sin hablar.

Un abrazo y un beso que, sin duda, vinieron de un impulso natural, y denota, lo sé, el más intenso significado de la naturaleza humana.

Bajando las  escaleras, no puedo evitar emocionarme. Respiro hondo un par de veces con el fin de calmarme. Trascurren un par de minutos en el rellano de una escalera silenciosa y desconocida y me deslizo hasta una extraña puerta. Toco otro timbre...

El gesto de Nicolás se acomoda entre los miles de tesoros que guardo, quizás en el corazón, como protagonistas de esta historia.

A día de hoy prosigo, quizás con mayor firmeza, con la búsqueda de más y más vituallas similares a estas.


sábado, 4 de enero de 2014

Maratón de Tertulias Literarias. Editorial Balnea.



Siempre que suena mi móvil y en la pantalla aparece el nombre de "Ana Balnea", intuyo que la conversación, además de agradable, vendrá acompañada de alguna que otra sorpresa.

Sucedió que la última vez que hablamos, Ana me invitaba a participar en un Maratón de Tertulias Literarias que se celebraría el tres de enero en la Editorial.

Sin dudarlo, acepté. Supuse también, que Juanma andaba detrás de todo esto, por ser el principal impulsor de gran parte de las iniciativas de esta joven editorial burgalesa.

Así pues, en el día de ayer nos juntamos los siguientes autores participantes, con la finalidad de explayarnos en nuestras particulares trayectorias, expectativas, experiencias y anhelos, en gran medida editoriales:

Autores asistentes:

- Ana Isabel Núñez. "Con la fuerza de su interior"
- Antonio Martínez. "El dichoso dicho: Tomar las de Villadiego"
- Nicolás Baruque. "En el nombre del Táper"
- Paula Hernández Gázquez. "El poder de los sueños"
- Laura Terradillos Bilbao. "¿Qué le pasa a Benjamín?"
- Alberto Ibáñez Martín. "Poemas sin florecitas"
- Varios autores. "Relatos con gusto"
- S.H López-Pastor. Trilogía "Soy un gusano".

Autores citados:

- Unai García. "Hévelis" y "Hévelis II El renacer del alma"
- Juan José Rodriguez-Lewis. "Historia del baloncesto en la isla de Palma, 1928-1997"
- María Belén Fernández. "El último sedeenario"
- Tomás Contell. "VIVE canta y sé feliz a pesar de las dificultades"

Cabe resaltar que, además de lo dicho, la tertulia comenzó a rezumar, casi por inercia, emociones de toda índole;
Desde la increíble madurez de la pequeña Paula, la sapiencia de Nicolás para unificar ingeniería y cuerpo humano, los hábitos estructurados en cuanto a la búsqueda documentativa por parte de Antonio, pasando por la decisión de Laura por superar su enfermedad, Ana, hablándonos de la fuerza de su interior, hasta el inagotable humor de Alberto que es, a su vez, el primer autor de poesía de la editorial.

También hubo comentarios sobre las experiencias propias que surgieron al escribir y mandar un pequeño manuscrito a la editorial para el libro "Relatos con gusto".

Siempre atentos, los asistentes nos sumimos en una tertulia literaria que traspasó los límites de lo convencional.
Hubo risas, llantos emotivos, pelos erizados, empatía ante las diversas experiencias, halagos, felicitaciones, abrazos... y un buen ambiente en general.

Se habló de los orígenes de la editorial, los proyectos realizados, el continuo crecimiento, pretensiones...

Para mi, la tertulia de ayer resultó ser una experiencia muy gratificante. Sobre todo por conocer de primera mano a autores cuyos libros había leído o están por leer, además de gente que se interesa por la literatura y te anima a seguir con tus propósitos. Es por ello que quiero aunarla a todas las que voy acumulando con mi proceder.

Siempre es de agradecer encontrarte con personas que dan más importancia a los valores humanos que a la mera trayectoria comercial en la que está basada, en su mayoría y a día de hoy, el sistema editorial imperante.

Probablemente habrá más ocasiones para coincidir en más tertulias como la de ayer que, sin lugar a dudas, volverán a transmitir buenos valores.

Un feliz año y abrazos para todos.

                "Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves, cuando apartas los ojos de tu meta"
                                                                                                    Henry Ford.