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sábado, 31 de mayo de 2014

"agua"



Este es el título de mi última novela, que hoy, al fin, ha llegado a mis manos.
      
   "Una de las características de la sequía es que se desarolla de manera paulatina a lo largo del tiempo, para explayarse al fin, con graves consecuencias. Pero ¿Qué es lo que ocurriría si una extrema aridez apareciese de forma súbita.
 
El clima ha cambiado. Una poco común inclinación de la tierra, debido supuestamente a un "soplido cósmico", ha hecho que esto sea posible.
 
Los protagonistas de este relato se ven sumidos en una lucha constante de lograr el ansiado bien que tanto escasea en el entorno".



Este libro nos lleva a una pregunta; ¿Cómo reaccionarías si al accionar la maneta del grifo de tu casa, un día sí y otro también, no saliera una miserable gota de agua...?


 
En la actualidad, inmersos de lleno en una crisis económica sin igual, sigo sufriendo tal y como cuando comencé con toda esta aventura, de sus consecuencias. Me encuentro, como entonces, desempleado. A veces encuentro ofertas de trabajo con condiciones que bien pudieran calificarse como deleznables (trabajos de un día, dos semanas, míseros jornales, con horarios extensos...) bueno, aquí podríamos alargarnos un buen rato pero creo que no merece la pena.
 
No obstante es a día de hoy cuando me siento mucho más confiado y afianzado con esta promoción que un día decidí emprender.
La situación me sigue diciendo claramente:

"Sergio, si quieres ser leído,
no te puedes quedar sentado a ver qué es lo que sucede".



Tengo muchas ganas de continuar con mi promoción. Usaré, para ello, los medios que pueda tener a mi alcance y sobre todo, estaré ansioso por conocer de primera mano y dedicar esta nueva obra a los posibles lectores con los que me vaya encontrando.
Hasta ahora he salido en medios de comunicación locales, tales como radio, prensa y televisión. He realizado charlas, presentaciones y coloquios sobre mi proceder. He distribuido mis libros por librerías dispersas en las provincias por las que me he movido. He hablado con directores de centros culturales e institutos.

Con todo, lo que siempre más me reporta, sin duda alguna, es encontrarme con un lector que esté dispuesto a hablar con un escritor que ha decidido promocionar sus libros puerta a puerta y ha llamado a la suya.
Cuando esto sucede, parece que la persona importunada en un principio, y yo, nos conociéramos de toda la vida. Me entusiasma observar un creciente interés del lector hacia mi manera de actuar. Y, a su vez, también me alegra conocer de primera mano las tendencias literarias del sujeto en cuestión. Casi siempre consigo despedirme con un par de besos o, en su defecto, un sincero apretón de manos. Resulta tan fascinante...

Tengo que citar, no podría ser de otra manera, el inestimable apoyo de Juanma y Ana Isabel como editores de Ediciones Balnea. También el magnífico prólogo de la periodista que me calificó en el primero de todos los reportajes como "El escritor errante", Inmaculada López de la Hera. Y, como no, a Ainara por su constante apoyo y también por su trabajo de correctora, creadora de la portada e ilustraciones del libro.

Como ya sabéis, cada quinientos ejemplares distribuidos de "Soy un gusano" suelo obsequiar al lector en cuestión,  con las dos novelas siguientes que conforman la trilogía. Esto es; "Dos cabezas de alfiler" y "Consciencia".



Nunca hago esto, pero hoy quiero, por ser un hito importante en la promoción, por cambiar de etapa, porque quiero continuar de esta manera..., exponer que:
para el primer lector que me abra su puerta y adquiera un ejemplar de "agua", voy a regalarle la primera de mis novelas, la que siempre me ha acompañado desde hace ya más de dos años y medio. Es decir "Soy un gusano". Sacaré una foto y será la próxima entrada en el blog.
 
Ahí lo dejo.




- La población mundial se ha triplicado durante las últimas décadas.
- El consumo de agua blanda se ha septuplicado también durante este periodo.
- Dos de cada cinco habitantes del planeta padecen problemas de abastecimiento.
- Unos ciento ochenta millones de personas en el mundo carecen de agua limpia para simplemente poder beber, cocinar o lavarse.
 
 
"agua" es un relato entretenido que mezcla realidad y "ficción".  No trata  de cuestiones técnicas ni verdades rigurosas. Para ello, creo yo, ya están los expertos.
"agua" es, simplemente, una llamada de atención sobre un problema que quizás esté más cercano de lo que nos pueda parecer a priori.

Espero que lo disfrutéis.







martes, 27 de mayo de 2014

A punto de concluir una etapa de mi camino



En la actualidad se sigue hablando con mucha insistencia aún de la crisis galopante que cabalga sobre nuestras espaldas. Quien más o quien menos la ha sufrido en sus propias carnes o la conoce por la experiencia de alguien cercano. Sin embargo, uno no sabe lo que es la verdadera perfidia de esta realidad, hasta que un día descubres que no tienes ninguna clase de ingresos. Para mí, esta es la verdadera crisis.

En su día, allá por el año dos mil once, esto que cuento, fue lo que me ocurrió a mí.
Joven, con estudios, dos años de paro consumiéndose y cada día más asqueado de este mercado laboral tan insustancial. Un panorama desolador se me presentaba, como a tantos otros. Sin embargo, decidí obviar, o por lo menos que no me afectaran tanto las circunstancias imperantes para luchar por una idea que paulatinamente ya fue formándose en los meses, tal vez años, anteriores a tal escenario. Quizás fuera una oportunidad. Se hablaba tanto de ello...

Como ya sabéis. Desconocedor, por aquel entonces, de los entresijos del mercado editorial y, una vez descubierto el discurso que ante él se formaba en las redes sociales, decidí eludirlo categóricamente, para dedicarme a luchar por una finalidad ambiciosa desde el primer momento.

Una trilogía. –Estoy más que convencido de que, cuánto más grande es un objetivo, más grandes son las acciones que se deben realizar para conseguirlo- Propósito ambicioso, sí, pero quería entrar en el mercado editorial con algo de base. No únicamente con un libro. A mi favor tenía el tiempo y unas terribles ganas de escribir.
Así pues, consagrado en mi tarea, también surgió la idea de moverme por las provincias limítrofes a La Rioja, con la única idea de hablar con los lectores de mis obras. Una locura, sí, pero estaba decidido a emprender el viaje. ¿Qué es lo que podía perder? la respuesta era clara en un primer instante: la dignidad, por el hecho de llamar a las puertas ajenas.

Hoy sé que he ganado un buen número de buenos lectores y muy gratas experiencias. 

Mi primera novela “Soy un gusano” es la que me ha acompañado por este deambular errante en estos dos años y ocho meses. Más del noventa por ciento de estos cuatro mil doscientos cuarenta y siete lectores, son los que un buen día –o malo, que también los ha habido- me abrieron la puerta, decidieron escucharme y adquirir el relato con el cual me presentaba.

Sigo atesorando, de manera incansable, los numerosos momentos agradables y positivos de esta aventura.
Como siempre rehuyo de los que suponen una carga a la promoción. Sin duda, los tengo en cuenta, pero jamás dejo que me acompañen.

Ahora estoy a punto de concluir con una etapa de mi camino. Pocas jornadas, algunas horas y muchos minutos son los que restan para que reciba mi última novela. Estoy ansioso por tenerla en mis manos. Casi dos años de escritura y creación durante los ratos en los que no me promocionaba por algún que otro de los barrios de cualquier ciudad circundante a la localidad en la cual resido.

Me alegro de que, al menos, con este proceder, haya podido hasta la fecha, subsistir en esta realidad tan, digamos, enrarecida.
Paulatinamente, iré despidiéndome de "Soy un gusano", para caminar de la mano de "Agua". Mi nueva obra, será, a su vez, una nueva compañera de viaje.
Una obra que espero no deje indiferentes a los lectores.
Como siempre, utilizaré todos los medios que estén a mi alcance para darla a conocer. Ya sabéis, los que no estamos asentados, si queremos ser leídos, no podemos quedarnos sentados a ver qué es lo que sucede.
Hoy quiero quedarme con algunas de las frases de los lectores que, en su día, me abrieron la puerta y que más me han llamado la atención en esta etapa que quiere concluir:
 
                          - En estos tiempos de crisis me encanta encontrarme con historias de gente que no se dedica sólo a quejarse y lamentarse, sino que intenta hacer algo más...
                          - Sergio, ¡enhorabuena por tus cojones!
                          - Solo quería decirte que, sin ser lector, ni aficionado a la lectura, ni gustándome los libros, me puse a leerlo de broma, (y te lo cuento como motivación), hasta a mí me está gustando. Ya voy por la página 97. Algo increíble para mí...Gracias por llamar a mi puerta.
                          - ¡El propio autor vendiendo su novela!
                          - Ánimo campeón. Pienso leer tu trilogía.
                          - Supongo que lo has promocionado por escuelas y colegios. A la vez serviría para coger gusto a la lectura y quizás evitar ovejas descarriadas (aunque fuera una entre mil, habría merecido la pena).
                          - El ejemplo nos lo estás dando tú.
                          - Es un lujo que un libro que te ha gustado leerlo, su autor haya venido a tu casa a vendértelo y además te lo haya dedicado...
                          - ...le pareciste un chaval majo y luchador y, con la que está cayendo...eso vale mucho. 
                          - ¿Cómo puedo conseguir el resto de la Trilogía?
                          - Hacía tiempo que no caía en mis manos algo tan digno de ser leído...
                          - Me parece importante los valores de fuerza, lucha y agradecimiento transmitidos, que estoy segura que posees (no hay más que ver que no te has quedado sentado esperando a que se venda tu libro).
                          - Gracias por compartir tu arte y enhorabuena.
                          - Admiro tu fortaleza. No dispongo de salario pero compraré el primer libro de la trilogía. A veces, la crisis nos humaniza.
                          - Seguiremos intentándolo, aunque no nos apoyen.
 
Todos estos comentarios y muchos más, son los que han aparecido en este recorrido. Cuando parece que llegas al límite, cuando ves que todo lo que haces puede no valer la pena, cuando todo está en tu contra y no hacen más que regalarte negativas, ponerte malas caras y despreciar tu labor..., no tengo más que recordar los momentos anteriores descritos, para seguir cogiendo aire, levantarme de nuevo, ser flexible y continuar avanzando en esta tempestad abrumadora que todos llamamos crisis. En ella, creedme, aún siguen existiendo las sonrisas.
Yo me empeño cada día en regalarlas y me afano en atesorar todas aquellas con las que me encuentro.
Gracias por vuestro apoyo.



 

martes, 20 de mayo de 2014

Valerio. Un peculiar escritor vecino de Haro

Hoy os quiero contar una historia un tanto singular. Esta vez, para variar, no ha sido tocando puertas ni buscando lectores por algún barrio de alguna que otra ciudad. Sin embargo, la casualidad quiso que un día conociera a un escritor vecino de la localidad donde resido.

Valerio es un señor, amante de la vida  y poeta, que recoge sus pensamientos siempre en versos. Supe de él cuando recibí un libro suyo de manos de mi pareja. Él es abierto, jovial, entrañable y amigo de sus amigos. En una ocasión, sabiendo yo de él y sabiendo él de mí, decidimos conocernos para intercambiar obras y conocer de primera mano nuestros relatos.

- Tengo un amigo en Vitoria- me dijo en aquella ocasión- que te conoce porque un día tocaste su puerta y tras una agradable charla te cogió el libro "Soy un gusano".

No puedo reprimir la sonrisa que se forma en mi rostro cuando oigo algo semejante. Al parecer, mi proceder va surtiendo el efecto deseado.


Dos obras de Valerio
Lo curioso de Valerio es que recoge siempre sus pensamientos a mano. Es decir, con su puño y letra. Lejos están para él los ordenadores y las tecnologías punteras. A su madura edad, dice, no le merece la pena inmiscuirse en tales tareas. Valerio, a su vez, también posee una huerta en la que pasa el rato y se entretiene en las labores hortícolas durante horas y horas. Con todo, también ha creado con la habilidad de sus manos, un habitáculo realizado en maderas y plásticos con el mero objeto de cobijarle en los días de viento, frío y lluvia.


Detalle manuscrito del interior de sus libros
Yo me lo imagino bajo la tejavana, sentado en su silla frente a su mesa, ensimismado en su escritura, conversando consigo mismo para dar salida a sus pensamientos. El hombre posee ya un par de libros editados con pasta dura. Él es el que se encarga de la edición, pero jamás lo transcribe al ordenador. Es más, así como salen sus versos de sus manos al papel, unas fotocopias son las que, bien maquetadas, conforman las tripas de sus libros. -Al principio, la impresión de las copias no era buena- dice- pero con el tiempo, eso lo he ido subsanando-

Sus libros se leen bien, con claridad. Son entretenidos y tiene una facilidad de realizar rimas en sus versos de a cuatro.


Con Valerio en el escritorio sito en su huerta

Valerio escribe porque le apasiona, porque le gusta y quiere plasmar sus idas y venidas intelectuales al papel. Él mismo autoedita sus ediciones, regala sus libros a los más allegados y hasta ahí se conforma. Lejos queda ya, para él, el mercado literario con la disminución de ventas en librerías y el auge de la tendencia a leer cada vez más en digital.
En su huerta, trabaja hasta cansarse y, una vez sentado en su humilde escritorio y bolígrafo en mano, se pone a divagar y a plasmar sobre el papel lo que le va saliendo. Así pasa el tiempo, así lo han hecho siempre los escribanos de antaño, hasta que, en un mundo cambiante, todo eso dejó de tener la importancia hasta la fecha adquirida, para dotársela, toda ella, al teclado del ordenador.


En un mundo tan rápido, capaz de sobrecoger a la imaginación por la cantidad de avances tecnológicos y tan despegados de la mundanal realidad, nos vemos, casi sin quererlo, inmersos en virtualidades que muy lejos nos llevan de nuestro presente.

Valerio, a mi entender, es un ejemplo a tener en cuenta. Nos grita, quizás desde su silencio y con su manera de actuar; que, a veces, lo más sencillo, es lo que más nos puede llenar.
Con su charla risueña, melancólica en ocasiones y carácter entrañable, Valerio disfruta de su peculiar rutina.

Sin lugar a dudas, el mundo seguirá girando con su velocidad, no obstante, son personas como Valerio las que nos hacen ver que no todo en este mundo es correr, correr y correr. A veces, por qué no, merece la pena pararse, tomar asiento, desligarse de pretensión alguna, adquirir un respirar calmo que te invita a la observación, sonreír y, con bolígrafo en mano, escribir sobre la vida.

"Observar la vida, supone recargar el alma"



martes, 6 de mayo de 2014

Anécdotas del puerta a puerta (14)

-Villamediana

Esto me ocurrió hace unas cuantas semanas ya. Rondaban las dos y cuarto de una mañana soleada, cuando en una de éstas, me abre la puerta un señor cano. Después de presentarme como promotor de la primera de mis obras, el hombre hace ademán de no haber entendido bien y me hace repetir mi presentación.

Luego de ello y tras mi nueva explicación, se muestra interesado. Es más, Miguel Ángel Gordejuela me comenta que él también es escritor. Le sigo explicando mi proceder. Se muestra aún más interesado y de pronto surge la siguiente pregunta.
- ¿Tienes prisa?
- Bueno-, le digo- después de terminar con este portal me iba a ir comer.
- ¿Dónde?- inquiere.
- Pues..., a una cafetería de por ahí- le digo sorprendido por el derrotero imprevisto de la conversación.
- ¡Ah no!- me dice-. Te quedas a comer conmigo que te invito. Además ahora mismo me iba a sentar a la mesa.
- No, no no... no quiero importunar.
- Que no molestas, además, qué menos que invitar a comer a un compañero de letras.

Tras un rato, Miguel Ángel, al fin logra convencerme y me invita a pasar al salón. Allí, mientras ingeríamos la comida, comienza a surgir una conversación. Él me cuenta que en su día -ahora está jubilado- fue catedrático de Bellas artes y profesor en un instituto de Madrid. No puede estar quieto y se levanta para enseñarme esculturas suyas, diversos cuadros en las paredes..., me muestra a su vez, el borrador de su último libro.







Al final, Miguel ángel adquiere un ejemplar de "Soy un gusano".
En alguna que otra ocasión, me he encontrado con personas que se interesan de tal modo por mi proceder, que no dudan en invitarme a un café, refresco..., incluso me enseñan estanterías repletas de libros en las diferentes habitaciones de sus casas.
Casi siempre rehuyo a tales invitaciones, por no querer importunar en demasía. No obstante, Miguel Ángel insistió de tal forma que decidí, aquella vez, aceptar.

Desde aquí te envío un abrazo por la grata charla y buen rato surgido en aquel entonces.



-Salvatierra.

Después de haber hablado en el día del ayer con Patxi, recuerdo que una sonrisa entrañable se originó en mi rostro.

Él es un hombre que vive en uno de los adosados del municipio.
No llegarían las cuatro de la tarde, cuando me encontraba tocando los porteros de sus vecinos con mi incesante búsqueda de lectores potenciales de la primera de mis novelas.

Los "noes", así como iban acumulándose, también los iba yo desperdigando, dejando un rastro inequívoco de crecientes negativas. No obstante, el día era claro, caluroso, tranquilo y apetecible. Entonces, antes de llegar al timbre que se situaba en su portero, preferí  saludar al hombre que, tras la valla, trabajaba su huerta.

- Hola, buenas tardes, mira que soy Sergio, un escritor que está promocionándo la primera de sus novelas y busco a gente que le interese la lectura.

Patxi dejó de inmediato sus quehaceres para, mientras se iba colocando la camisa (hacía calor), acercarse a la puerta con la intención de abrirla.

- Pues yo leo y mucho- me comentó dejándome algo perplejo debido a lo inusual de la contestación.
Se le veía resuelto. Es más, al abrir la puerta  pisó sin querer ( eso lo pensé en un primer instante), un niqui que descansaba en el suelo y, con agilidad, lo cogió para colocarlo en una baranda que se situaba a su diestra.

- Pero hay un problema. Soy ciego-, me dijo mientras acercercaba sus manos para demandar el libro.

Lo cierto es que no me esperaba de ninguna de las maneras esa respuesta y, una vez conocida su situación, mucho menos aquella reacción.

- Ah claro, usted lee con un programa de voz- exclamé recordando alguna de las veces con las que he hablado con algún que otro invidente.

- Exactamente. Pero dime, de qué va el libro. ¿Eres tú el autor?- Patxi se mostraba interesado mientras lo hojeaba con sus dedos. Muchísimo más incluso, que muchas personas con las que me suelo encontrar.

El hombre tenía tiempo. Sí, eso es. Patxi es de esas pocas personas que tiene tiempo para escuchar, para hablar e incluso para inmiscuirse en conversaciones surgidas con un completo desconocido que llama a la puerta de su casa, con la intención de promocionar su primer libro.

Entusiasmado.

 A sabiendas desde un primer momento de que no iba a vender mi libro, decidí explayarme. ¿Por qué no? no va a ser todo vender.  Siempre me interesa hablar con las personas que se muestran receptivas. Entonces comencé a  contar mi experiencia a unos oídos calmos, atentos como pocos y decididos a atesorar al menos las palabras que narraban mi trayectoria.
La conversación se iba alargando. En una de éstas, Patxi me comentó que tenía la friolera de ochenta años.Por supuesto, no los aparentaba para nada. Con todo, el hombre desprendía una vitalidad entusiasta, que muchos ya la quisiéramos.

- Pero..., sin ver y a su edad, ¿trabaja usted la huerta?- le pregunté con incredulidad- me sorprende y a su vez me alegra,-le dije- porque debido a mi proceder, en ocasiones me encuentro con chavales de dieciséis años que tienen menos energía y espíritu que usted.

- Quizás sea la actitud- soltó-. Mientras unos se empeñan en empequeñecerse, otros queremos agrandarnos siempre más y más.

Después de conocer diversos aspectos de su infancia e incluso históricos del municipio, un apretón de manos consiguió  cerrar una charla absolutamente enriquecedora.



- Nájera.

Hoy, en una de tantas, me ha abierto la puerta Arturo Villar Mendoza.

Tras presentarme, Arturo me ha comentado que ya me conocía del periódico. Concretamente del último reportaje del Diario La Rioja 12/12/13

Siempre que me encuentro con alguien que me ha visto en algún medio suelo preguntar qué opinión le mereció en su día la noticia. Un poco para conocer la perspectiva ajena sobre mi proceder.

No sé. Curioso que es uno.


Arturo en su despacho con "Soy un gusano"

Es grato encontrarte con palabras tales como; decidido, valiente, actitud encomiable, optimista, trabajo duro, no queda otra tal y como están las cosas, admirable y otras muchas del estilo.
Sin duda, son con estas calificaciones, ya lo voy diciendo muchas veces, con las que me quiero quedar.

El caso es que Arturo también es un escritor. Él también me ha invitado a entrar en su casa, con la finalidad de mostrarme su escritorio y lugar de lectura. Todo ello mientras nos sumergíamos en una conversación agradable. Arturo suele escribir artículos de opinión en el Diario La Rioja y se presenta a concursos literarios.

 Hay veces- me ha dicho- que suena la flauta y me dan algún premio.

    Uno de los concursos
  literarios ganados por Arturo

Con su permiso le he sugerido sacar unas fotos con el objeto de documentar la visita.


Por lo que voy viendo en todo este tiempo y gracias a la aventura que un día decidí emprender, cada jornada que va pasando, además de ir aumentando el número de lectores, también me voy encontrando con diferentes personalidades, que sin duda, son las que dan un sentido contundente a toda esta historia.
 
 
 
                                                                       Un abrazo a todos ell@s.
 
 
 
"La vida te pondrá obstáculos, pero los límites los pones tú"