descripcion

descripcion

miércoles, 30 de julio de 2014

Cuando un no imperativo, se transforma en un espléndido sí.

Os cuento un simple método:

Me acerco a cualquier portal que hubiera en cualesquiera de las ciudades limítrofes a la comunidad de La Rioja y pulso el primero y el segundo de los botones que corresponden al primer piso y segundo respectivamente.

- ¿Quién es?- escucho.

- ¿Me abre por favor?- digo.
A veces funciona. Es más, yo soy de las personas que cuando estoy en casa, me tocan el timbre y oigo esa pregunta, abro sin más. Quién sabe. Quizá sea un vecino que se ha olvidado las llaves.
Sin embargo estoy acostumbrado a escuchar miles de situaciones diversas. La mayoría también abren sin contemplaciones. Además los hay, muchos, que quieren saber más.

- Sí pero ¿quién eres?, ¿a dónde va?

- Nada que soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela, simplemente es tocar unos timbres- digo por defecto.

Ante lo atípica de la respuesta, estoy acostumbrado a esperar unos segundos hasta que la persona importunada abre sin más.
Por supuesto esto no ocurre siempre y con las dobles puertas encontradas sobre todo en la ciudad de Vitoria, la cosa se complica algo más. A pesar de ello siempre hallo a personas que no les va la vida cuando alguien les ha tocado el timbre.

Llevo ya unas pocas semanas promocionando mi última novela, "agua", por la localidad de Miranda de Ebro. Allí, en su día, encontré a muchos lectores de mi primera obra "Soy un gusano". En un primer momento no las tenía todas conmigo, por si mi insistencia podría molestar en demasía a los lectores. A día de hoy entiendo que, por suerte, ocurre todo lo contrario.

El lunes de esta semana utilicé, tal y como lo hago todos los días, el método anteriormente citado.
Toco el primer botón y el segundo de uno de los portales de un edificio alto.
- ¿Quién es?
- ¿Me abre por favor?
- ¡NO!- la respuesta resulta categórica, atípica, fuera de lo común y aplastante a todas luces. Pero antes siquiera de que la persona colgase el "telefonillo", mi dedo ya estaba pulsando el tercer y cuarto botón. No sé, quizá se hubiera activado el escudo magnético repelente de "noes" que utilizo para mi promoción.

Tras entrar en el portal, luego de que un vecino me abriera y mientras el ascensor me llevaba al onceavo piso, me iba diciendo a mí mismo -ánimo Sergio, que seguro que encuentras a alguna persona que sea normal-

Ocurrió que sí. Muchas puertas cerradas, algún que otro lector que escuchaba mi retahíla y adquirían una de mis tarjetas y un lector más que quería conocer mi forma de escribir.
Con todo, yo iba descendiendo por el edificio, hasta llegar a las plantas inferiores.
En una de éstas, me abre la puerta Blanca.
Me presento.
- Eres tú el que ha llamado antes- me dice.
- Sí, hace un rato- le digo.
- Soy la que te he dicho que no de forma brusca- me indica.
- ¡Ah!- digo- ¡eras tú! Bueno, sé que no siempre pillo a la gente en el contexto, no hay problema.
- Pensé que serías un comercial de esos de la luz o del gas. ¿porqué no dices que eres Sergio el escritor?

Me hace gracia el comentario.

Blanca me comenta que en su día leyó "Soy un gusano", me explica que sus padres, hará un par de años, adquirieron la novela después de que me presentara no solo como escritor de obras sino también como buscador de lectores.
Ella, tras aclararme que le encantó la historia de Hugo, se interesa por mi última obra "agua".

- Con este relato he querido hacer un ejercicio de reflexión- le digo- aquí siempre hemos disfrutado de este elemento tan poco valorado, y en otras partes del mundo existe una sequía bastante significativa. Entonces..., he querido cambiar las tornas. Que aquí exista la sequía extrema y allí abundancia de agua. Se trata de una narrativa en la que mezclo ficción con realidad. Toda la historia nos lleva al final a una cuestión: ¿qué función tenemos como especie en el planeta? No es más que un toque de atención sobre un problema poco tenido en cuenta a día de hoy.

- Vale, te la cojo pero me la tienes que dedicar- me dice resuelta.
Una vez con la novela, Blanca me pregunta:
- ¿Cómo puedo conseguir los dos libros siguientes a "Soy un gusano"?
Están en las librerías de Miranda. También los tengo en el coche, por si los quieres dedicados (la experiencia me dice que no hay que perder oportunidad).
Blanca no duda un instante y me dice que me espera en casa mientras yo voy a por "Dos cabezas de alfiler" y "Consciencia" al vehículo.



Dos años y diez meses. Miles de "noes" encontrados. A día de hoy estoy más convencido que nunca; que un sí, supera con creces a cientos de "noes.
Llevo tiempo decidido a ofrecer con afecto, dos besos a cada lectora y estrechar la mano a cada lector que me voy encontrando en mi camino. Ello, así lo considero, supone un acto que va mucho más allá del mero trámite comercial. Supone abrirme a mis lectores, supone decir que estoy ahí, dispuesto a hablar y a dedicar mis obras, a charlar con ellos, a saber de ellos, de sus inquietudes cotidianas y a veces artísticas, tanto en las letras, como en pintura, e incluso musicales si cabe. Encantado siempre de recibir no ya solo las críticas de mis obras sino sus mensajes de apoyo.

 Aquí  quiero dejar tres ejemplos de los muchos que me habéis enviado:


- "Hola Sergio, ayer estuviste en mi casa, tras una pequeña conversación que tuviste con mi mujer, que yo desde otra habitación estaba oyendo y tras marcharte, no pude por menos que volver a abrir la puerta y buscarte en el piso de abajo, me pareciste sincero, original y convencido de lo que decías, es fascinante que en los tiempos que corren vayas puerta a puerta ofreciendo tu trabajo y me considero un afortunado porque el autor del libro me lo traiga a casa.
Gracias Sergio, ánimo y te deseo toda la suerte del mundo, soy enfermero y profesor en la Universidad, haré toda la publicidad o promoción de tu persona y de tu trabajo.
Te deseo lo mejor y un fuerte abrazo Miguel A."29/01/14


- "Sólo quería decirte que sin ser lector, ni aficionado a la lectura ni gustandome los libros, me puse a leerlo de broma, ( y te lo cuento como motivación) hasta a mi me está gustando, ya voy por la pag 97 . Algo increíble para mi... Gracias por llamar a mi puerta. Un SaLudo. Iñaki Vitoria".
1/06/13

- "Mi querido amigo: la lectura de tu libro me ha parecido increíble, ha hecho que me sumerja en un viaje a la puta realidad......una lectura amena, para mi, que soy una lectora pésima. me ha enganchado de principio a fin.
Te felicito gratamente y también me gustaría que me facilitaras como conseguir el resto de la trilogía. En estos momentos ya lo he prestado y lo está leyendo una amiga....lo recomiendo a todo el mundo.
Para que sepas quien soy, aunque imagino que habrás llamado a muchas puertas, soy de Vitoria, Cristina y Yanire mi peque, justo nos pillaste en las escaleras antes de entrar en casa.
un saludo cordial y muy cariñoso, aunque sea una pesada te felicito de nuevo el libro es genial!!!!
Cristina".
21/01/13

Dejo el enlace por sí os interesa saber de más comentarios:

http://shlopezpastor.blogspot.com.es/p/comentarios-de-lectores.html

Hoy quiero agradecer el apoyo a Blanca que, tras una desafortunada primera impresión, resultó ser una persona de lo más simpática y agradable además de una buena lectora.

Un fuerte abrazo desde aquí.


!Qué poco importan, ahora, los "noes"!

                                                                  "Nunca con más ganas que hoy"



jueves, 17 de julio de 2014

Anécdotas del puerta a puerta (16)

- Miranda de Ebro.

Cuando Óscar me abrió la puerta y pregunté por posibles lectores, éste me lo dejó bien claro desde un primer momento.

- A mí sí me gusta leer y mucho- exclamó.

Ante lo atípica de la respuesta, por lo directa, comencé, entonces, a explicar el motivo por el cual había llamado a su puerta.

En una de éstas apareció su pareja, Ainoa (sin hache). Ella también leía. Se trataba de una pareja poco común y muy lectora a todas luces.
Me presenté con mi última obra "agua" y tras preguntarme si había escrito algo más, hablé de mis anteriores novelas.
En ese momento observé dos reacciones distintas; una por parte de él y otra por parte de Ainoa.

Óscar estaba dispuesto a adquirir "agua"; no obstante, a ella le llamó la atención desde un primer momento, el título de mi primera obra "Soy un gusano".

Por mi parte no había ninguna pega. Sin duda, son dos obras completamente diferentes de las cuales me siento orgulloso de haberlas creado. Así pues, la pareja, tras un buen rato decidieron adquirir, no sólo esas dos novelas, sino todas las que, hasta la fecha he editado. Es decir, Óscar y Ainoa se convirtieron en los primeros lectores en adquirir mis cuatro obras de una sola vez:
- "Soy un gusano"
- "Dos cabezas de alfiler"
- "Consciencia"
- "agua"

¿Qué más podía esperar yo? Hallar tras las puertas a dos personas que escuchan a tipo con un libro debajo del brazo, que se interesen por sus obras y que decidan procurarse de todo el conjunto, supone sin duda, que todo esto vaya mereciendo la pena. Supone, a su vez, deshacerte categóricamente de los "noes" pretéritos y enfocar la atención firmemente en personas que, como Áinoa y Óscar, son lectores voraces.

Les pedí hacerles una foto para documentar este hito que resulta tan importante en mi promoción. Ellos no lo duraron:

Ainoa y Óscar con las cuatro obras
 Desde aquí os quiero enviar mil gracias por vuestro gran apoyo y un enorme abrazo.


Al hilo de esta historia, en cuanto a lectores se refiere, viene la siguiente anécdota:

- Burgos.

Ocurre a veces, y esto me sorprende mucho, que alguien me abre la puerta con el mando de la "play station" en la mano. Me ha sucedido, en las tres o cuatro ocasiones durante estos más de dos años y medio, que siempre son chavales de entre unos dieciséis a veintitantos años. Me resulta curiosa su reacción. Normalmente se levantan para abrir la puerta suponiendo que se trata de algún que otro familiar que se ha olvidado sus llaves. De ningún modo atienden a aquel que ha tocado el timbre. Su reacción indica que están absortos en algo que es muy relevante. No tiene, éste que ha llamado, ninguna importancia en esos momentos. Tras descubrir mi propósito, me cierran la puerta en las narices. En fin, no tengo, en esos casos, nada que hacer.

Por cosas como la anterior, sé que nunca pillo en el contexto a las personas. Siempre es muy difícil que esto suceda. A veces pasa que uno se va a ir a la ducha, otros que se encuentran echando la siesta, explico mi proceder bajando el tono de voz porque el niño está durmiendo. Una señora abre la puerta con los rulos de plástico en la cabeza, otra tiñéndose el pelo. Los hay que me abren hasta con un cuchillo en la mano, con una toalla tapándose el cuerpo recién duchado, con el móvil en la oreja. Un pequeño perro me hinca sus dientes en mi pie, los muchos no tienen tiempo, salgo de viaje, me están esperando, se me quema la comida, sólo leo en digital, sólo leo novela histórica, incluso los hay que simplemente leen la Biblia, muchísimos son los que abren la puerta, miran y la cierran sin más. Otros gritan como posesos tras la puerta, inquiriendo y solicitando a su vez alguna mínima información por conocer quién ha sido el osado que ha optado por tocar su timbre. Algunos, sin siquiera conocer el título del libro, me dicen que sí que leen pero otro tipo de lectura...

El caso es que tras todo este tiempo encontrándome con disparidad de situaciones similares a las señaladas, hace unas pocas semanas me abrió Carmen ¡¡¡con un libro en las manos!!!

 Aquello me resultó sorprendente y así se lo hice saber a la mujer. La pregunta con la que me presenté -...y busco gente que le interese la lectura- dejó de tener relevancia al mirar a la mano que, con su dedo, separaba las páginas del volumen para determinar el sitio exacto en el cual se había detenido la lectura. Carmen leía un volumen de "50 sombras de Grey". Carmen era lectora, no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de ello.

Le hablé de mi promoción y cómo lo iba haciendo. Ella, tras escucharme, no adquirió el volumen de "agua", pero sí que recogió la tarjeta que le ofrecí en la que viene el enlace a este blog.

No sé, me gustó encontrarme con una persona que en el momento de tocar su timbre, decidiera dejar de leer para atender a la puerta, pero no de deshacerse del ejemplar.


- Haro.

Nunca he tocado las puertas para promocionar mis obras en la localidad en la que resido. Es probable, quizá, que en alguna ocasión lo haga.
No lo he hecho hasta la fecha porque las tengo, sino en todas, en casi todas las librerías del municipio, también he salido en medios de comunicación de la región e incluso he realizado una presentación en la cual exponía mi manera de proceder.
Supongo que quiero comprobar de alguna manera, si todo esto de ir de provincia en provincia, de ciudad en ciudad, de localidad a localidad, de barrio a barrio, de portal a portal y, en definitiva, de puerta en puerta, durante todo este tiempo, funciona en modo alguno.

Tengo que decir que sí, en ocasiones, algún que otro ejemplar se vende en las librerías, pero siempre es por "goteo". También los hay, lectores, que me preguntan por mi próxima novela pero estos siempre son los menos. Todo esto me va indicando que aún queda mucho camino por recorrer.

Una vez dicho todo esto que me ha servido como excusa, quería haceros saber que Valerio, el escritor vecino de la localidad, ha editado otra obra suya. Fiel a su dinámica de escribir en versos de a cuatro y siempre manuscritos de su puño y letra, me lo hizo saber y quedamos para firmar e intercambiar nuestros nuevos relatos.

"Fantasías en poesía" de Valerio.
Valerio tiene setenta y un años. Sin embargo, al hablar de su nueva obra, le brillan los ojos como si fuera un niño. Sin duda, se trata de un hombre que le apasiona plasmar sus pensamientos sobre el papel, sin ningún propósito añadido.

Valerio me ofrece una cierta envidia. Supone un ejemplo a seguir. Un nuevo objetivo quizás.
Yo no sé si en algún momento llegaré a esa edad, no obstante me gusta siempre pensar que, si bien fuera el caso, pondré todo de mi parte por tener la ilusión que posee este hombre por plasmar sus ideas sobre un papel.


"Sólo la persona que nada espera, es verdaderamente libre"
                                                                                                                        E. Yang





martes, 8 de julio de 2014

NÚMERO 4500 Y, ESTA VEZ, EN BURGOS.

La experiencia me decía que, una de dos: o me encontraba con el lector número cuatro mil quinientos a la primera de cambio o, todo lo contrario, los "noes" tomarían el protagonismo en la jornada.

Para mi desgracia, fue, en el día de ayer, lo segundo lo que me ocurrió. Cierto era que la mañana era agradable, esto siempre ayuda. El caso es que comencé el día con ganas. Me dispuse a buscar a mi lector ansiado, en un bloque que tendría unos diez portales de cinco plantas cada uno en cualquiera de las barriadas que existen en la ciudad de Burgos. Todo me decía que en ese inmueble encontraría a la persona que estuviera dispuesta a adquirir un ejemplar de mi última novela, esto es, "agua".

Entré en el primer portal y, desde un primer instante, las negativas me acecharon con excesiva insistencia. Muchos pisos vacíos y quizá, alguna persona adquiría la tarjeta que me ayuda con la promoción, pero por el momento la cosa no pasaba de ahí. Salí del primer portal sin conocer al lector en cuestión. Entré en el segundo portal y sucedió lo mismo, el tercero igual, el cuarto, el quinto portal...

Subir en ascensor, tocar las puertas de la quinta planta, para ir descendiendo a la cuarta, tercera, segunda, primera planta, y luego despedirme del zaguán y entrar en el sexto portal del edificio. Los minutos iban pasando. Mis ganas se acrecentaban a cada minuto pasado. Séptimo portal, subir en ascensor, bajar por las escaleras, no, no, no...
Octavo portal, noveno y décimo.

Lunes, me decía, es lunes.

Pasar algo más de una hora tocando timbres y no recibir  un sí, o por lo menos una cara amable que se digne a escucharte, nunca es plato de buen gusto. No obstante, conocía de primera mano que Burgos es una ciudad donde se lee y mucho.
Por fortuna, concluí al fin con los portales del edificio "maldito". Quise huir de ahí, lo reconozco. Sacudirme las negativas, escapar con ansia y comenzar de nuevo.

Así lo hice tras cambiar de bloque de viviendas. Este era similar al anterior, pero, como pude comprobar, muy distinta la actitud de las personas que residían en él.
Así me lo demostró Conchi al abrirme la puerta.

- Yo no leo mucho, pero mi hermana Carmen, sí que lo hace. Cuéntame- me dijo.

Sin desvelar ninguna clase de entusiasmo, comencé con mi retahíla de escritor que promociona sus libros puerta a puerta por diferentes ciudades. Hablé de mis anteriores novelas y expliqué de qué iba "agua".

Conchí, de pronto, me confirmó sin ella saberlo aún, que quería ser la lectora número 4500 de mi promoción.

Se lo dije, le comenté que me tenía que hacer una foto con ella para documentar este hito y, fue entonces cuando llamó a Cristina, su hija. Esta también leía y estaba dispuesta a sacarse la foto conmigo.

- Por haberos convertido en las lectoras 4500, os voy a obsequiar también con la primera de mis novelas, esto es, "Soy un gusano".

Cristina, con "agua" y "Soy un gusano"

A partir de ahí, seguí con mi búsqueda incesante de lectores de mi última novela. Tengo que decir que la dinámica, no sólo de la mañana, sino del día, cambió. Seguía encontrándome con "noes", esto es inevitable, pero los "síes", por suerte, también iban apareciendo.

Me entusiasma ver que aunque existan días en los que cueste Dios y ayuda romper el hielo, siempre, en todas las jornadas me voy encontrando con gente que, con mentalidad abierta, al menos se digna a escuchar a un tipo que llama a la puerta con un libro debajo del brazo. Resulta fascinante atesorar momentos que permiten crear una base en la que cada día me voy sintiendo más y más cómodo.

"Seguiremos intentándolo, aunque no nos apoyen"



Como viene siendo costumbre, hoy quiero nombrar a los anteriores lectores de diferentes provincias que, tras convertirse en un número significativo, me apoyaron, en su día, con la promoción:

- Fernando, Vitoria -17/02/12- (nº 500)
- Irene, Pamplona -17/05/12- (nº 1000)
- Jesús y Begoña -17/10/12- Logroño (nº 1500)
- Fernando, Logroño -5/02/13- (nº 2000)
- Mª Ángeles, Burgos -8/05/13- (nº 2500)
- Roberto, Bilbao -14/08/13- (nº3000) 
- Iñaki, Vitoria -23/12/13- (nº 3500)
- Inés, Bilbao -7/04/14- (nº 4000)

Un abrazo para todos ellos, así como a los ya cuatro mil quinientos ocho lectores que, sin duda, así quiero verlo, sois los protagonistas fundamentales de esta historia.

Y de manera especial para Conchi y Cristina y, por supuesto Carmen (que es probable que lea los libros)    
                                     
Yo no sé hasta dónde puede llegar un tipo con un libro debajo del brazo. Lo que sé es que, cada día que pasa, estoy más dispuesto a descubrirlo.


 "Nunca dejes que mentes pequeñas destruyan tus grandes sueños"