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martes, 24 de febrero de 2015

Un día cualquiera.


Se abre una puerta más. Tras ella, algo mágico. Tras ella un completo desconocido me sonríe alegre. Él sabe de mí. Él sabe de mi historia porque hace ya unos días hablé con su padre en otra puerta, en otro edificio, en otra calle de la ciudad. Su progenitor, aquel día, me escuchó atento. Él era lector y según me ha comentado Jorge, (así se hace llamar) y su padre, hablaron en su día sobre mí y mi trayectoria. 
                                                        ¡Qué bueno! 

Me invita a pasar, me hace saber que quiere el libro. Hablamos sobre literatura y sobre la manera peculiar de hacerme llegar a mis lectores. Para mí resulta fantástico encontrarme cada día con más personas que conocen mi proceder.

Luego de ello voy por la calle para dirigirme hacia un nuevo portal. Un chico me para
- ¿Tú eres el escritor?-, me pregunta. 
Asiento. 
- Has llamado antes a mi casa y has hablado con mi novia. Yo estaba durmiendo, trabajo de noche- prosigue-, cuéntame-. 
Le cuento. 
- No quiero ahora el libro pero me acercaré a la presentación de Santos Ochoa. Era el martes que viene ¿no? Vuelvo a asentir. A las 19:30h en la calle Doctores Castroviejo.

Una puerta más. Un timbre más. Me abre una señora. Me presento. "Sí que leo pero no me interesa". Le ofrezco la tarjeta. La acepta. Me dispongo a tocar un nuevo timbre.
- No, no llames- me dice-. Esos no leen.
- Bueno- le digo-, ya que estoy aquí…
- Pero ellos no leen.
- Bien, usted sí que lo hace y no he conseguido decirle ni una sola palabra de mi historia ni de mi libro. Busco también a gente que valore el esfuerzo.
Sucede. Descubro que es verdad que no leen en esa casa. Al menos no de manera habitual.
-Y ¿eres tú el escritor?- El hombre quiere saber más de mí. Le enseño reportajes que avalan mi trayectoria. Quiere un libro. Se lo dedico. Es verdad, no leen, pero sí aprecian el esfuerzo.

Otro timbre, otra puerta se abre. Felix tampoco lee pero escucha la radio,
- Te oí.
- Sí hace ya unos meses en Cadena Ser- le digo.
- Sí, espera-. Llama a Teresa, su mujer. Ella, al ser lectora, se interesa por mi historia y después de explicársela quieren el libro dedicado. Insisto en incitar al hombre que lea el libro.
- Después de la “chapa” que  os he dado... comento divertido. Se ríen. Se me antoja escuchar un "quizás lo haga"

- De qué va el libro- escucho en otro momento- y ¿eres tú el autor? ¿Qué duro no? esto de ir de puerta en puerta. 
- Son más de tres años y, por paradójico que pueda parecer, es lo que más me funciona tras todo este tiempo.

Un nuevo portal. Éste es de los difíciles. Tiene dos puertas. Una joven chica, adolescente, espera en la calle. 
- ¿No tendrás por casualidad llaves?- inquiero señalando a la puerta. 
- No- me dice sincera. 
Llamo al portero. Dos veces. 
- Sí, ¿Quién es?
- ¿Me abre por favor?
-  Pero ¿Quién eres?
- Sí, soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela, simplemente es tocar unos timbres...
Cuelga. Vuelvo a tocar los dos siguientes botones que corresponden los pisos superiores.
- ¿Quién es?
- Me abre por favor?
- Sí, pero ¿quién eres?
- Sí, soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela, simplemente es tocar unos timbres...
La primera puerta se abre. Me acerco a la segunda y está cerrada. Espero unos segundos (a veces funciona) Nada. Esta vez tengo que volver a insistir. 
Regreso al portero. Pulso dos nuevos botones. 
- Sí, ¿Quién es?
- ¿Me abre, por favor, la puerta de dentro?
- Sí, pero ¿Quién llama?
- Sí, soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela, simplemente es tocar unos timbres...
Me acerco a la segunda puerta y esta vez sí que me abren. Antes de acercarme al ascensor, observo que la chica sigue ahí escuchándolo todo. 
- Perdona ¿tú lees?- le pregunto. No quiero desaprovechar las ocasiones. Al menos le puedo dejar una de mis tarjetas.
- Sí, me dice tímidamente. ¿Eres tú el autor?.
Comienzo una nueva explicación ante una chica que me escucha con gran intriga y atención. Se interesa por mi última obra. Me comenta que le gusta mi manera de promocionarme y que adquirirá, en un futuro, alguna de mis novelas. Me siento satisfecho, al menos alguien más conoce esta historia.

Subo en el ascensor al último piso. Llamo al timbre. Lo hago un par de veces y, al no obtener respuesta bajo con rapidez las escaleras con el fin de acercarme al piso de abajo. Entonces oigo ruido de cerraduras. 
- ¿Quién es?- se oye una voz en la distancia, acanalada gracias a las estrechas paredes. 
Deshago el camino para ascender unos escalones. Me explico. Leen, se interesa, al fin quiere el libro y se muestra admirado por mi proceder. Tras despedirnos, me recuerdo a aquel que me dijo algo así. 


"Me leí tu primer libro. Me encantó. No entiendo cómo alguien con tanto talento pueda ir tocando puertas"

Es agradable rememorar cosas como esas. Son tan pocas las rosas que esperan entre la multitud de espinas...

El descenso continua, las puertas son innumerables. Los "noes" encontrados incontables pero decido no hablar de ellos y dejarlos muy lejos de esta promoción. Me sirven de base, sobre ellos me sostengo para pulsar un nuevo timbre. Es costoso pero en ocasiones satisfactorio. 

- Buenas tardes, soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela y busco gente que le interese la lectura. ¿No sé si será el caso?

Probablemente sea otra negativa. Sigo huyendo de ellas. No me interesan. Busco lectores capaces de mostrar interés, que los hay. Busco gente que me ayude a conseguir un sueño. Busco una base para poder seguir escribiendo. Me encuentro en esa época dorada en la que busco y rebusco ocasiones para continuar creando mi última y quinta novela. Se trata de ese tiempo repleto de entusiasmo por ver que todo va por la dirección correcta.


Lo dicho; próxima presentación

Librería Santos Ochoa, Logroño. Día martes 3 de marzo 2015. Calle Doctores Castroviejo a las 19:30h.



Tras esa charla, continuaré con la tarea de buscar lectores por las diferentes ciudades de La Rioja y limítrofes. 


Proseguiré escribiendo, rondando calles y llamando a las puertas. 
Una y otra vez, una vez y otra...

Sólo con un objetivo, hacer saber a la gente que soy Sergio y escribo. Sólo con un propósito: alejarme sistemáticamente de esa situación tan indigna que supone quedarse sin empleo. 



"Da tu primer paso ahora. No es necesario que veas el camino completo, pero da tu primer paso. El resto irá apareciendo a medida en que camines"
Martin Luther king.





miércoles, 4 de febrero de 2015

Cuando queda tanto por recorrer...

Quizá sea una búsqueda de ayuda. Una llamada al mundo. Un decir, aquí estoy. O quizá resulte perseguir un sueño. O una mera pretensión de disfrutar un camino por descubrir.

Cuando la vida te dice por aquí no hay camino, llega el momento de reflexionar.

Ante un profundo temporal insistente, hoy he decidido refugiarme en mi sitio y escribo. Lo hago durante horas. Aprendo. Fallo. Corrijo. Aprendiendo pero siempre escribiendo. Inmerso profundamente en un nuevo sueño; objetivo; meta. Una quinta obra está en marcha.

Tres años y cuatro meses de búsqueda insistente de lectores, hoy me llega una mueca de satisfacción al rostro al recordar unas últimas anécdotas encontradas:

- Sergio- me dice Cristina de Vitoria- me leí tu primera obra y quiero las tres siguientes.

O quizá esta otra:

- Escuché tu entrevista en la radio. Me gustó. Te presentaste hace dos años con tu primera novela. Me acordé de ti. Quiero que también me dediques esta última.

Los "noes" acumulados en aquel día volvieron a caer. La carga fue menos pesada.
Estos 5235 apoyos recibidos  me empujan a continuar hacia adelante.

También, recuerdo, recibo algún mail.

"¿Cómo puedo conseguir tu último libro?" me pregunta un lector interesado.

También otro mail, esta vez de una librería; "necesitamos libros tuyos"...

Parece que se ve la luz, me digo.

Pero no es suficiente. No me he alejado lo suficiente de aquella situación tan denigrante que supone quedarte sin empleo.

Hoy recibo, afortunadamente, más ayuda que cuando comencé allá por octubre del 2011.
Aunque las críticas encontradas son muy buenas, buenas y no tan buenas, sigo pensando en continuar escribiendo, rondar calles y llamar a las puertas para quedarme tan solo con lo que me ayuda para poder continuar.

Yo no sé si seré algún día un escritor de renombre. No obstante, cada día que pasa escucho con más fuerza e insistencia, Sergio, este es el camino. No hay duda.

La situación me dijo no. Por aquí no.
Fue ahí cuando me senté. Reflexioné y decidí  moverme hacia un viaje sin retorno. Quizá un objetivo de vida.
Abrirse camino es difícil, sí. Pero no imposible.

Queda aún tanto camino por recorrer...



"Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar".

A. Machado