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lunes, 30 de noviembre de 2015

Club de lectura Albelda de Iregua

Club de lectura de Albelda

- Con que el lector termine el libro y al tomar un vaso de agua tenga presente el valor de este recurso, yo me doy por satisfecho de haber creado el libro.
- Pues lo has conseguido -oí decir este viernes 27 de noviembre en Albelda.


Pero empecemos desde el principio:

Alguna de las asistentes

Hace aproximadamente un año toqué el timbre a una nueva puerta que se encontraba en una planta de cualquiera de los edificios de la ciudad de Logroño. 
Encarna apareció tras ella y yo me presenté como escritor y promotor de mi última obra "agua".

La mujer, sorprendida en un principio, me atendió amablemente dejándome claro que no iba a coger ningún libro. No obstante, para mí, el hecho de que me escuchara suponía un logro, puesto que una persona más sabría de mi proceder. 
Encarna me comentó que, casualmente, era asidua a un club de lectura en la localidad riojana de Albelda de Iregua. Me demostró también que se sentía orgullosa de pertenecer a un club de amigas que se juntaban tras leer un relato al mes. Lo increíble de todo esto es que algunas lo llevan haciendo, la friolera de ¡¡treinta años!! 

Algunas de las asistentes eran incluso profesoras ya jubiladas, pero todas disfrutaban y anhelaban que llegara el día citado para juntarse y hablar sobre la lectura del relato en cuestión y alargar las sobremesas de las horas nocturnas de los viernes.  

Ante esta disyuntiva lo tuve claro.
Encarna, mientras yo le contaba mi historia, hojeaba el libro con sus manos.

- Quédatelo -le dije en una de éstas- lo lees y ya me dirás qué te ha parecido.
Encarna, dubitativa en un principio aceptó después ante mi insistencia y ahí quedó la cosa.


Yo  proseguí con mi búsqueda incesante de lectores.


Pasó el tiempo y en una presentación que realicé en una librería logroñesa el 3 de marzo de este año, Encarna apareció de entre los asistentes a la misma, y me comentó que, tras la lectura del libro, le gustó éste y que ya me enviaría un mail para mandarme una invitación al club de lectura de Albelda, en la cual hablaríamos de "agua".


Volvió a pasar el tiempo y ocurrió que el viernes pasado, hablé ante la presencia de las simpáticas asistentas al Club, un poco sobre mi historia como escritor que busca a sus lectores por diferentes provincias y de esa cuarta novela, "agua".



El ambiente fue estupendo, regado incluso con café, y aderezado con pastas y hasta hubo una tarta y todo. 

Me gustó la experiencia. Me agradó la peculiar invitación y la buena acogida. Estuvimos hablando durante horas, además de mis libros, del cambio climático, de las consecuencias de nuestras acciones como sociedad y de diversos temas que se suelen entrelazar en las habituales charlas que surgen de la verdadera amistad labrada a través del transcurrir de los años. 


Con las lectoras del Club de Albelda

Gracias a Encarna por abrirme aquel día la puerta y, gracias también a las asistentes por el buen recibimiento y por conseguir que de la lectura surjan ramas de buenos valores que jamás deberíamos desdeñar.

  

Por otra parte y para seguir aportando un granito de arena para que los más pequeños se interesen por el hábito de leer, ilustrar y, ¿por qué no?, escribir; realizamos, tanto Ainara como yo al día siguiente, es decir, el sábado 28, un taller de escritura y otro de ilustración en el IX Salón Infantil y Juvenil de Burgos. 

Dejo el enlace al mismo:









"Y cuando noten que no eres el mismo de antes, 
que has dejado de darle importancia a muchas cosas,
 entonces caerán sobre ti. 
Te acusarán de haber cambiado, 
de haber perdido la sensibilidad,
 incluso de ser indiferente a los sentimientos. 
Te atacarán de mil maneras. 
Solo por haber dejado de sufrir por cosas que no valen la pena"

                                                                                 E. Vergara




martes, 17 de noviembre de 2015

Algunas anécdotas curiosas

Tres objetos cargados de experiencias memorables
Cuando sucede que llamas a una nueva puerta con el objeto de presentarte como autor que busca lectores de su última novela y descubres que ya saben de tu historia, en mi rostro siempre se origina una sonrisa que, por fortuna, me viene visitando cada vez más a menudo.

"Grijalba rosa y gris"
Fue Santiago Barbero el que me abrió un día de la semana pasada en la ciudad de Vitoria. Según me comentó, él sabía de mí porque Jesús, un compañero de la Universidad de la Experiencia, en Logroño, le había hablado de este peculiar periplo. Parece ser que en su día me presenté de la misma forma en la puerta de su casa. El hombre que ahora aparecía ante mí, decidió adquirir mi cuarta novela, "agua", pero no conforme con eso, Santiago me comentó que él también escribía y me obsequió con un poemario dedicado a su pueblo burgalés, Grijalba: "Grijalba rosa y gris (recuerdos de una infancia)".
Como supondréis, aquella charla se alargó más de lo habitual y tras el trueque, nos dimos la mano en señal de afecto y mis oídos escucharon algunas palabras de ánimo.
Es fascinante encontrarte tras las puertas, con experiencias como la contada.


Tarjeta "Organización sonrisas delali"
Por otra parte, Marta, tras llamar a su puerta y descubrir que ante ella se había presentado un escritor que promocionaba su última novela, no dudó un instante en escuchar mi relato. Ella me hizo saber, además, que era la organizadora de una "ong" que se dedicaba en varios países de África (Tongo, Ghana...), a realizar las partidas de nacimiento de los neonatos. A Marta le brillaban los ojos cuando hablaba de aquella realidad que no es tan lejana como en un principio nos pueda parecer. 
Después de una pequeña charla en su salón, donde incluso me mostró desde la pantalla de su ordenador la página de la organización recién creada, nos despedimos con un abrazo.
"Organización sonrisas delali"

- Sergio -me dijo entonces- te deseo muchos éxitos.
Luego, recuerdo que recapacitó para decir después:
- No, mejor dicho, te deseo muchas satisfacciones, porque el éxito viene muchas veces acompañado por el reconocimiento social.

Tengo que decir que fueron unas palabras que me impactaron y que quería resaltar.
Aquí os dejo el enlace a su organización:  
                                                 ongsonrisasdelali


Gracias Marta, por abrirme aquel día la puerta, escuchar al tipo que se presentó con un libro bajo el brazo y sobre todo por realizar esa gran labor que resulta tan primordial.



"Gyora el hogar de los inocentes"
La siguiente anécdota es también muy interesante porque a pesar de que el discurso social nos sigue diciendo que probablemente y con los tiempos que corren se origine una generación perdida, es muy agradable encontrarse con personalidades tan inquietas como Nerea y Oihane, jóvenes escritoras veinteañeras de la ciudad de Vitoria.

Recuerdo que fue Blanca la que abrió la puerta tras mi llamada. Ella me escuchó atentamente. Casi sin dudarlo, adquirió un ejemplar de "agua" y me habló de su hija y una amiga de ésta. Según mencionó, cada una por su parte tienen una novela escrita y una nueva obra recién editada: "Gyora", publicada conjuntamente.
Cual fue mi sorpresa cuando, al despedirme de Blanca, aparecieron, como de la nada, aquellas dos escritoras en el recibidor. Entonces, tras la charla mantenida con Blanca, comenzó otra nueva conversación de a tres.

Al final de la misma, adquirí la última novela de estas dos jóvenes escritoras, con dedicatoria y todo. ¡Qué más se puede pedir!

Ahora continúo más animado que nunca y creyendo aún más en la frase que desde los comienzos de esta promoción me viene acompañando:

"Nunca sabes quién te va a abrir la siguiente puerta"


Son tres anécdotas que me dicen contundentemente que debo continuar, no ya para hallar éxitos -tal y como lo definió Marta- sino también satisfacciones personales, que, a mi modo de ver me las encuentro todos los días entre los innumerables cerramientos de puertas y miradas despectivas. Entre ellas, entre muchas más anécdotas, me impactó la siguiente: 

Imaginaos llamando a una extraña puerta, ésta se abre y te presentas como escritor que promociona su última obra. 
El hombre que ha abierto, sin mediar palabra, se acerca, observa el libro que tienes en tus manos y salta:

- Te lo compro.

Al comprobar que no me conocía pero que le entusiasmó la idea de que fuera el propio escritor el que le había tocado su puerta, Juan Luis me hizo entrar en su domicilio y fue ahí donde me explayé. Tras mi explicación dediqué el ejemplar y él me ofreció varios euros de más. 
- Que sí, que sí-. El hombre insistía ante mi negativa -es como si me redimiera de los libros que me he bajado "gratuitamente" de la red- concluyó antes de cerrar su puerta y darme grandes ánimos para continuar. 


Pero la semana anterior, tal y como nos viene acostumbrando el calendario, también nos ofreció el fin de semana. Así pues, el viernes, en la Librería Estudio de la localidad de Miranda de Ebro, fue donde tras juntarnos algunos escritores, poetas, cantautores y lectores, se interpretaron y cantaron poemas y temas diversos. Todo un lujo dedicado al día de las librerías. Y quiero resaltar que se celebró también el premio que le habían otorgado al establecimiento, por ser la librería de referencia cultural ofrecido por la Junta de Castilla y León y por la Asociación de Libreros de la provincia.

El público asistente llenó
las instalaciones de la Libería Estudio

 Gracias Olivia por la invitación y por tan buena iniciativa. 




Con todo, también quiero añadir un sencillo comentario que Carmen de Burgos me envió en el día de ayer después de la lectura de "agua":

Hola amigo: Como esperaba no me ha defraudado tu hermoso libro "AGUA".

Didáctico, ameno, fenomenalmente escrito y, además, crea conciencia de lo importante que es cuidar el agua. !GRACIAS!




Son estos comentarios y experiencias como las narradas, las que me ayudan a transformar los "noes" encontrados en férreos escalones.
Son todos estos  "síes" los que me incitan a subirlos y a alejarme cada vez más de ese habitáculo tan frío y oscuro en el que me un día me situó el mercado laboral.

Gracias Santiago, Marta, Blanca, Nerea, Ohiane, Juan Luis, Carmen y Olivia. Es sin duda, vuestra manera de ser, la que hace dar forma a esta historia...



Asimismo, quiero indicar también que para aportar un pequeño granito de arena en la tarea de que los más pequeños se interesen por el hábito de la lectura y, por qué no, también en la escritura, participé en el IX Salón del libro infantil y juvenil, celebrado en la ciudad de Burgos en el mes de noviembre. 

Allí impartí un taller de escritura titulado:

"Lo que hay tras las puertas" 

Ainara, como ilustradora y coautora del libro: "La Rioja y sus pueblos entre cuentos" hizo el suyo con

"Ilustrando historias, pintando tus proyectos"

Dejo enlace a los mismos por si queréis echar un vistazo a la gran acogida que hubo por parte de los más pequeños. Todos lectores, ilustradores y, quién sabe, quizá futuro/as escritore/as:






"Aunque llegues el último en una carrera,
 siempre estarás por delante de quienes
 nunca se atrevieron a correrla"

                                                 Anónimo








lunes, 9 de noviembre de 2015

"Dibuja un sello para Vitoria", Yaiza López

Dibujo original del sello ganador
En mi día a día, como ya supondréis, son muchas las puertas que son tocadas con la finalidad de presentarme como autor que busca lectores de sus novelas. 
No obstante, a pesar de que lo común es hallar innumerables negativas, en ocasiones te encuentras con experiencias muy enriquecedoras.

Hoy quiero destacar una que me sorprendió de manera grata.

Tras llamar a la puerta de su casa, Mª José me abrió en un edificio cualquiera de la ciudad de Vitoria y, una vez hecha mi habitual pregunta, ella contestó afirmativamente:

- Sí que leemos en casa -me dijo. La mujer, aún sorprendida por la presentación, atendió mi relato cuando le hablé de "agua"; la novela con la que me había presentado.

"agua" y los 25 sellos ganadores
Pero no quedó ahí la cosa. Resulta que, según me comentó, a su hija, Yaiza López, también le gusta leer, escribir y, lo más sorprendente de todo: ella había sido la ganadora en septiembre de este año del concurso 
"Dibuja un sello para Vitoria". 

Había recibido como premio 25 sellos de curso legal, de la ciudad. Yaiza es la autora de la ilustración adjunta en la que se aprecia a personajes célebres de la capital alavesa, tales como Celedón y el Caminante, además de otros personajes y edificios representativos.

Mª José, orgullosa, se introdujo en su vivienda y transcurridos unos instantes, salió para mostrarme los veinticinco sellos que obtuvo por ser la ganadora del concurso. Entonces hicimos unas fotos.

- Los pondré en mi blog -le dije- y escribiré en él de lo que estamos hablando.

La mujer aceptó encantada. La charla se prolongó más de lo habitual y, una vez dedicado el libro, me sentí afortunado por recoger una experiencia que no podía dejar de mencionar.

25 sellos ganadores de Yaiza
Es siempre agradable encontrarse con esta clase de inquietudes venidas de los más pequeños.
Cuando el discurso común nos habla de generaciones perdidas y de falta de hábitos que requieren grandes dosis de tesón y perseverancia, tengo que decir que me sorprendió gratamente conocer la historia de la pequeña Yaiza de doce años de edad.

Desde aquí quiero darle la enhorabuena no solo por haber ganado el premio, sino también por tener esas aficiones que, en mi opinión, resultan tan primordiales en el desarrollo de las personas.
Con estas líneas quiero enviar un mensaje para la pequeña y para todos aquellos que sienten la inquietud de hacer cosas que apuestan por la creatividad. 

¡¡Sigue así, Yaiza!!

Gracias Mª José, por abrirme aquel día la puerta, escucharme, adquirir un ejemplar y compartir la ilusión que posees por tu pequeña.

Un fuerte abrazo.


Algunos de los asistentes al taller

Por otra parte, el sábado día 7 de noviembre, hicimos, Ainara, como ilustradora del libro "La Rioja y sus pueblos entre cuentos" y yo,  un taller para los más pequeños, en el Hotel Arrope de la ciudad.
Dejo el enlace:



Gracias a todos por la asistencia.




"La única habilidad competitiva a largo plazo
es la habilidad para aprender"

                              S. Papert