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jueves, 28 de julio de 2016

Último trueque literario: Joaquín Madrid Aznar

Tras la adquisición de mi primera novela,
 Joaquín, pasado un tiempo, me reconoció en la entrevista que me
hicieron en la revista "Qué leer"
Quizá lo bueno de hacerlo todo tú mismo, de perseguir intensamente tus sueños y de aprender a disfrutar del camino que has decidido emprender, sea que a veces ocurren cosas como la que me sucedió el martes de esta semana.

El pasado martes, tal y como digo, tras conocer algún lector más en la ciudad de Logroño y desdeñar por sistema los innumerables "noes" encontrados; me abrió, una vez que hube tocado su puerta; Joaquín.

Fue entonces cuando me presenté tal y como lo llevo haciendo en estos últimos años.

El leía.

Su actitud me lo dejó bien claro desde un primer momento y sus palabras no tardaron en confirmármelo.

Joaquín me comentó que en su día me presenté ante él, hace ya unos dos años largos, con mi primera novela, "Soy un gusano". Él, en aquel entonces, no dudó en adquirirla y la relegó, tal y como me hizo saber, en su rincón de lecturas pendientes.
Al de un tiempo -Joaquín continuaba con su relato- hojeando la revista literaria "Qué leer", me reconoció en una entrevista que me hicieron allá por el mes de octubre del año dos mil quince, y decidió recortarla para introducirla en su ejemplar adquirido de esta forma tan peculiar.
Mientras me contaba lo dicho, yo notaba cómo una gran sonrisa comenzaba a crecer en mi rostro.

Además, tal y como me explicó, él es un historiador enfocado en la rama de la arqueología y tiene varios libros editados.
Yo no cabía en mí.
Es más. Gracias a ello, le propuse, como normalmente suelo hacer cuando me encuentro con algún que otro literato tras las puertas, un nuevo trueque.
Joaquín aceptó de buena gana  y nos dedicamos los libros.
Trueque de libros

Sus títulos:
- "La útil honda balear nutrida de plomo"
"Estudi i catalogació de les pipes d´eivissa i formentera"

Como me suelo decir a menudo: en el inmenso mar de las negativas, suele surgir la magia y, a pesar de los todos "noes" encontrados y todos los obstáculos que nos quieran imponer, yo continúo diciendo que esta historia no ha hecho más que comenzar. La magia de encontrarme con lectores que deciden escuchar a un "tipo loco" que decidió un día perseguir su sueño, no deja de surgir todas  y cada una de las jornadas que me presento como autor que busca lectores.

Hoy quizá me encuentre con más ganas, con más proyectos en mente, y con más ímpetu si cabe, para proseguir con esta labor. ¿Quién sabe? Quizá encuentre tras las puertas a más personalidades como la de Joaquín que, claramente, ofrecen un fuerte empujón a esta promoción. O tal vez vuelva a escuchar frases como "Hay que ser muy valiente para hacer lo que haces y me alegra que haya personas como tú", "menudo coraje el tuyo" o también "gracias por haber tocado a mi puerta".

Los cerramientos de puertas en las propias narices, las malas caras encontradas y las contestaciones fuera de lugar siempre estarán ahí. De eso no me cabe ninguna duda porque la experiencia se empeña en hacérmelo saber una y otra vez. 
Pero eso, por supuesto no va conmigo. 
Forma parte de otra historia.

Gracias Joaquín por lo contado y por tu inestimable apoyo.




"A partir de cierto punto no hay retorno.
 Este es el punto que hay que alcanzar"
Franz Kafka




lunes, 4 de julio de 2016

Menciones curiosas



Una buena tarde en la ciudad de Logroño, me abrió la puerta un hombre entrañable de 82 años.

Era lector y le intrigó la forma que tengo de promocionar mis libros.

Él lo cuenta del siguiente modo:



                                El escritor errante (28/05/2016)





Reflexiones de Pedro Zabala      espaciocarlista 20:34


No, no es judío ni holandés, es un joven sociólogo, residente en Haro, que se dedica completamente a la literatura. Al estar en el paro, va por toda La Rioja y alrededores vendiendo sus libros, en un ejercicio de autopromoción, casa por casa.
La otra tarde, me encontraba tranquilamente en mi cuarto de estar leyendo la obra de la monja benedictina Teresa Forcades i Vila, publicada por la HOAC, y dedicada a glosar la figura de esas anarquistas creyentes que se llamaban Dorothy Day y Simone Weil.
Sonó el timbre de la puerta con energía. Me levanté para ver quien llamaba con la lentitud de mi escasa movilidad. Grité: ya voy. Pero volvió sonar con más insistencia. Abrí la puerta y allí estaba él, Sergio, un joven alto. Abrió una carpeta y sospeché que podía ser un agente de alguna encuesta. Pero me mostró hojas de periódicos diversos que hablaban de él, el escritor errante, y de cómo iba vendiendo personalmente, sus publicaciones. Al acabar de presentarse, me preguntó: ¿A Vd. le gusta leer? Sonreí y le dije que precisamente me había sorprendido leyendo. Le invité a pasar y ya sentados, proseguimos la conversación. Le enseñé el texto que leía y subrayaba. Él me habló de su trilogía “Soy un gusano” y de su libro más reciente “AGUA”, Así como de un libro para niños de unos 6 años.
Mis lecturas son principalmente ensayos de los más variados, con algunas excepciones hacia el campo de la narrativa de ficción. Como estábamos a finales de mes, le indiqué que mi cupo de inversiones en libros estaba cubierto hasta el próximo, pero que tomaba nota de su novela. La conversación me dejó un grato sabor de boca, ¡poder compartir un rato con quien ama la literatura -y además vive de ella-! Pero se levantó pues tenía que seguir su ruta vendedora. Lo comprendí y nos despedimos con un fuerte apretón de manos y mis mejores deseos  de éxito en su laboriosa tarea.



Pedro, a pesar de su edad, me demostró que es un hombre inquieto, con ideas surgidas de una vida mucho más difícil que la que nosotros tanto nos empeñamos en minusvalorar. Pero me quiero quedar con una frase suya, encontrada entre sus escritos, que me hizo sonreír:

Utópico y pragmático a la vez, sigo aprendiendo: estoy vivo.

Estas palabras dicen mucho de su personalidad. Me quedo también con esa curiosidad que aquel día me demostró al hacer que me sentara en uno de los sillones de su salón y me preguntara por mis libros y por la forma de distribuirlos. Me quedo, a su vez, con ese sincero apretón de manos que me dio a entender que allí, en la cabeza de ese personaje conocido de refilón, existía una arquitectura mental labrada con los años y que me hizo reflexionar.

¡Qué difícil es, hoy en día, encontrar sujetos así!

Supongo que para ser uno de ellos, mucho tendrán que cambiar aquellos adolescentes que atienden a la puerta con un mando de la "Play Station" en la mano y unos cascos mucho más grandes que sus dormidas orejas, para decir con ansia, así como contando el tiempo que resta para poder volver a pulsar el botón de "pause" de su videojuego:

-No, aquí no leemos. En esta casa no lee nadie.

Puede parecer una frase hecha. Una premisa utilizada para deshacerse del molesto individuo que osó llamar. Pero mi intuición me dice que esas palabras, oídas muchas veces, son mucho más reales y comunes de lo que nos gustaría.

En fin.

Gracias Pedro, por abrirme aquel día la puerta de tu casa, atenderme, querer saber de mí y por exponer este comentario.

Un fuerte abrazo.

Esta impresión hallada en la red se une a las encontradas hasta la fecha. Quiero citar algunas menciones más que me he ido encontrando a lo largo del tiempo que va durando esta promoción:




Es probable que haya más, dadas las puertas tocadas, y es por eso por lo que quiero dar las gracias a todos ellos por tomarse un tiempo para hacer eco de esta promoción repleta de miles de experiencias curiosas.

Se trata de opiniones ajenas, opiniones que hacen referencia a mi historia y que me dicen firmemente que, a pesar de las circunstancias, las cosas se pueden conseguir si pones el empeño y el tesón necesario para lograrlas.

Como señala Stephen Hawking: -Lo importante es no darse por vencido-

"Recuerda mirar hacia las estrellas y no a tus pies.
 Trata de darle sentido a lo que ves y pregúntate qué hace que el universo exista. 
Sé curioso, aunque la vida te parezca difícil. 
Siempre hay algo en lo que puedas tener éxito. 
Lo que importa es no darse por vencido".
Stephen Hawking