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martes, 28 de febrero de 2017

Una grata sorpresa: María Belén Fernández

Trueque literario:
 "Dagoyamaya, La eterna" y "agua"
Fue en una ocasión, un buen día de la semana pasada, cuando toqué una vez más un timbre. Lo hice de manera inconsciente, meditabundo, con pensamientos hueros que me invitaban a decidir en qué cafetería tomaría algún que otro bocado para continuar, luego y ya por la tarde, con mi trayectoria de búsqueda de lectores en la ciudad de Vitoria. 
Como digo se trataba de un día de febrero, entre fresco y soleado.
Inmerso en un oscuro rellano, pulsé entonces el timbre dispuesto a recibir una nueva negativa, a sabiendas de que la probabilidad de no ser bien recibido era muy alta, tal y como había ocurrido en las plantas superiores del edificio.

Pero por fortuna sucedió todo lo contrario. Aquella incierta puerta se abrió de manera veloz sorprendiéndome en un primer momento. Luego entendí mejor, cuando mis ojos se acostumbraron a la intensa claridad que me sobrevino debido a los grandes ventanales de aquel espacioso piso. Esa luz perfilaba una silueta y, al escuchar las siguientes palabras lo comprendí todo al instante:

-¡¡Hola Sergio!! -exclamó una voz alegre -Te he reconocido al mirar por la mirilla.

Sonreí ampliamente.

Tengo que decir que desconocía en qué lugar de la ciudad vivía mi amiga y compañera de letras María Belén Fernández. Ella abrió los brazos y nos fundimos en un amigable abrazo.

Hacía ya un largo periodo que no sabía de ella. De hecho, a lo largo de todo este tiempo que define el periplo de un escritor errante y su búsqueda de lectores, siempre hemos coincidido en certámenes, charlas y diversos encuentros literarios de diversa índole.
María Belén, sin pensarlo un par de veces, me invitó a entrar y, tras una entrañable charla acomodados en su salón, recordar viejos momentos y actualizar recuerdos, surgió la idea de trocar nuestras obras.
Ella, según me comentó, leyó mi última publicación "¿Y por qué no?" y me solicitó una anterior novela: "agua"
Por mi parte, quería tener dedicada  la tercera parte de su trilogía. Es decir, "Dagoyamaya, La eterna" que pone la guinda a su primera obra "La leyenda de Aranday" y a su segunda "El último sedeenario"

Breve sinopsis de "Dagoyamaya, La eterna"

"En el universo han comenzado a desaparecer mundos. Dagoyamaya es la cuidadora del universo, pero, a pesar de los intentos de Ralu y Aru, no es posible contactar con ella. Los dioses creen que debe haber alguna fuerza oscura que está provocando el caos. Por ello, convocan la Primera Mesa de Unidad y reúnen a los representantes de todos mundos: los que han aparecido en los libros anteriores y otros que aparecerán en esta novela..."


Ni que decir tiene, que fue un lujo hallar tras los atezados umbrales a una buena amiga y compañera de letras.

Tal y como siempre suelo decir, nunca sabes quién te va a abrir la siguiente puerta.

Aquel día, gracias a una feliz casualidad, todos los "noes" cayeron al suelo nuevamente para proseguir más liviano.
Se trata de un nuevo trueque literario. Lo vaticiné en el mes de enero. Algo me decía que éste iba a ser un año productivo en nuevas lecturas intercambiadas en las puertas.

Gracias María Belén por aparecer de pronto y alegrar aquel día a un escritor errante que, sumido en su rutina, ya pensaba en concluir la mañana para continuar, con fuerzas renovadas, en las horas de la tarde.

Hay veces, en los momentos difíciles, que todo se vuelve lóbrego y gris. No obstante, la vida se caracteriza por empeñarse en mostrarnos muchas veces las dos caras de la misma moneda. 
De nosotros depende si quedarnos con esa mala realidad y tirar la toalla o seguir persiguiendo nuestros sueños y encontrarnos con avituallamientos como el contado. Siempre los hay. Por muy duro que sea el camino. Entre la inmundicia creada por los "noes" encontrados, surge la bella flor. Ese es el premio a la constancia. 
Caigamos, sí. Pero por favor, volvamos a levantarnos para continuar soñando. 
María Belén parece que nos lo quiere decir siempre con sus relatos rebosantes de fantasía. 

Leí hace poco la siguiente frase de Robert Kiyosaki:

"Los perdedores abandonan cuando fracasan. 
Los ganadores fracasan hasta que ganan"

Que ésta sea otra máxima a tener en cuenta y que nos ayude a movernos en la vida. 


Y concluyo con una nueva cita dedicada a María Belén, una escritora amiga identificada con el realismo mágico y la fantasía:



"La lectura, una puerta abierta
 a un mundo encantado"
F. Mauriac



jueves, 16 de febrero de 2017

¿Eres de Amazon...?

Tengo que contar esta curiosidad, porque en su momento me hizo gracia y nos indica claramente hacia qué mundo vamos abocados.

Me encontraba con mi búsqueda de lectores en la ciudad de Vitoria en la tarde de ayer cuando, tras llamar a uno de los numerosos timbres de un portero, me atiende la voz de una mujer:

- ¿Quién es? -pregunta.
- ¿Me abre por favor? -a veces, pocas, suele ocurrir que la puerta se abre. Pero no fue éste el caso.
- Sí, pero ¿Quién es?
- Nada, que soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela...
- No estoy inscrita a ninguna novela...- las palabras son literales; las que escuché. Pero fue la siguiente pregunta lo que más me impresionó:
-¿Eres de Amazon...?
Recuerdo que sonreí ante esa tan poco común reacción.
Supuse que, dado lo atípico de la promoción, en la cabeza de la mujer apareció la imagen de un repartidor de Amazon, que buscaba una dirección concreta a la que dejar el supuesto pedido de un libro.

Es muy probable que ahora todo funcione así. Eliges en la pantalla el producto que deseas, una vez comprendido todas y cada una de sus características, pulsas el botón y esperas a que un repartidor  llame al de unos días, horas, e incluso pocos minutos, al timbre de tu casa. Resulta muy cómodo, sí. Y, tal y como decía al principio, hacia esa realidad nos dirigimos. Está aquí, e incluso tengo que decir que yo también la he utilizado en alguna que otra ocasión a pesar de los pormenores de mi poco convencional promoción.

Luego de entrar en el portal, ascender al último piso en ascensor y seguir pulsando timbres. Me encontré con algún que otro "no" más. 
Incluso hubo una mujer que me abrió de mala gana. 
- Sé que es un método un tanto atípico... - me excusé. 
- Sí, invadiendo mi intimidad.- Comprendí que, ante tal comentario y viendo lo infructuoso de la llamada, no tenía más salida que ofrecerle una tarjeta con el enlace a esta historia. Al menos, ella la aceptó. 
Bajé las escaleras y, al de un rato, me abrió Asier. Él, según me comentó, era músico y, con una mentalidad muchísimo más abierta, me dio a entender que comprendía la inusual fórmula de encontrar lectores. La charla se alargaba y cuando en esto estábamos, apareció la mujer anterior, algo acelerada, solicitando un ejemplar. 

Fue curioso. 

-He leído la última entrada a tu blog  y he salido corriendo a ver si te encontraba - exclamó Mila, tras adquirir un ejemplar dedicado -me ha intrigado tu historia. 

Me alegré que en tan solo unos minutos, hubiera indagado sobre mi historia y hubiese cambiado radicalmente de impresión ante aquella persona que osó llamar a su puerta "invadiendo su intimidad".
Esto me dice una vez más que si quieres lograr tus sueños, los obstáculos que se te presenten tienen que ir siendo superados constantemente. 
Recuerdo que tras despedirme de Mila y Asier, encontré a una nueva lectora en un piso inferior.

Está claro que fue un portal peculiar.

Hallé en él tres lectores-protagonistas que se suman a esta historia. Los hallé una vez escuchada la pregunta inicial ¿Eres de Amazón...?
Eso, tal y como he comentado me causó impresión y nos dice hacia qué mundo vamos. Pero no. No pertenezco a Amazon. Ni siquiera he colgado mis libros en su página. Supongo que la tendencia es hacerlo para llegar a más gente, pero no tengo ninguna clase de prisa. El tiempo hablará. Tampoco pertenezco a ninguna multinacional. Simplemente continúo deslizándome por las calles que conforman los edificios de las ciudades promocionando la última de mis publicaciones. 

Lo hago satisfecho por ver que cada día que va pasando, entre los "noes" encontrados, también descubro situaciones interesantes y agradables conversaciones que ofrecen algo más de base a esta humilde historia. 
Si en un principio esta promoción fue debida a la crisis y sus consecuencias, hoy, todavía aferrado a este tablón de salvación, sé que tiene mucho más de fondo. 

-Pocos escritores pueden decir que conocen de primera mano
 a más del noventa por ciento de sus lectores-

Como es de suponer, no con todos los que hablo se convierten en lectores. Sin embargo, esas charlas encontradas tras umbrales desconocidos en diferentes aldeas, localidades y ciudades, ofrecen mucho fundamento a esta historia que, por lo visto, muy lejos está de concluir.



"La única manera de lidiar con este mundo sin libertad,
 es volverte tan absolutamente libre
 que tu mera existencia sea un acto de rebelión"

Albert Camus